Las autoridades chinas pidieron recientemente a las empresas enfrascadas en la fabricación de combustible concentrarse en el empleo de la celulosa y de productos agrícolas no básicos, como la yuca y el boniato, apuntó el diario China Daily.
Como consecuencia de ello, según recoge el matutino, Abdolreza Abbasian, Secretario del Grupo Intergubernamental sobre Granos de la FAO, opinó que este paso de un país tan importante como China puede acelerar la aparición de nuevas tecnologías para la fabricación de etanol, y agregó que esas técnicas estarían dirigidas al uso de la biomasa y al no empleo de cosechas de alimentos básicos.
Desde la explosión del etanol obtenido a base de maíz, el precio del alimento creció un 30% en tan solo nueve meses. Además, el aumento en el precio del bien también afectó el costo de los forrajes utilizados para alimentar animales y, consecuentemente, los valores de la carne, sobre todo la de cerdo.
Estados Unidos es el país que contribuye más a esa tendencia debido a su uso masivo del maíz para producir etanol, pues se calcula que en cinco años la tercera parte de la cosecha estará destinada a ese propósito.
De hecho, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos dio a conocer que unas 86 millones de toneladas de su cosecha de maíz entre 2007 y 200 8 serán empleadas para la fabricación de carburante.
El funcionario de la FAO dijo que de esa manera el consumo interno de maíz para producir etanol en Estados Unidos será mayor que sus exportaciones del grano.
A ello se suma que países tradicionalmente productores de maíz como México o Canadá, socios de Estados Unidos en el Tratado de Comercio Atlántico Norte, dejaron de cultivar el cereal en gran proporción debido a las pérdidas ocasionadas por la competencia con los productores de ese país, que cuentan con un jugoso subsidio.
Abbassian consideró que los precios de los cereales seguirán altos en el mercado mundial, pues aún no existe un gran avance tecnológico para la conversión de la biomasa en combustible.