La política energética de los países desarrollados sería la culpable, al buscar la intensificación en el uso de biocombustibles, del incremento de los precios internacionales de los granos, que se refleja en la crisis alimentaria mundial que denuncian los principales organismos internacionales, según declaró hoy Niu Dun, viceministro de Agricultura.
En este sentido, Niu manifestó ante parlamentarios europeos que el crecimiento de la población y de los niveles de vida en China y la India no era el motivo por el cual los precios de los alimentos crecían.
Europa y EEUU consumieron una gran cantidad de granos y otros productos como el maíz o la colza al promover los biocombustibles, señaló el funcionario chino.
Dicha política, precisó el viceministro chino, perjudica tanto al medioambiente como a la producción de granos, los cuales ya habían sido afectados por las alzas en los precios de los insumos como el combustible diésel, en medio de la escasez mundial de energía.
Los productos agrícolas fuertemente subsidiados por la Unión Europea en el marco de la Política Agrícola Común (PAC), afectan también al mercado de los países en vías de desarrollo, desanimando al campesinado.
También los flujos de capital desde los países desarrollados hacia los mercados de futuros de granos influyeron para que los precios subieran, agregó el viceministro chino.
La nota informativa precisa que el alza de valores de los alimentos comenzó en 2002 y ya en 2007 los de los granos se incrementaron en 42 por ciento.
Para resolver la crisis los países desarrollados deben reducir la cantidad de granos que utilizan para el combustible y aumentar la ayuda a las regiones afectadas, subrayó Niu.
La Organización para la Alimentación y la Agricultura de las Naciones Unidas calcula que en estos momentos 37 países están atravesando por una crisis alimentaria, debido a un alza general promedio del 83 por ciento en el precio de los alimentos.