La crisis internacional afectará la capacidad de compra de los países que hoy sostienen las exportaciones de Chile, aunque existen algunas medidas que podrían ayudar al país sudamericano a resistir los embates del incierto panorama financiero.
Por el momento, los fundamentos de la macroeconomía chilena y la diversificación de su comercio exterior permitirían mitigar los efectos de la debacle financiera, según estima el Banco Central. De todos modos, el futuro chileno depende en gran medida de cómo China afronta este complejo escenario.
Según algunas proyecciones, la economía chilena crecerá a una tasa similar a la actual durante el próximo año. "Uno asume entonces que la crisis financiera no impactará en forma tan violenta y catastrófica", señaló el M.Phil. en Economía Monetaria y académico de la Universidad de Santiago (Usach), Guillermo Patillo.
Sin embargo el escenario no es tan claro. "Estamos viviendo un enorme shock financiero en el mundo desarrollado, todavía ese shock no se ha traspasado al sector real de nuestra economía", sugirió el Ph.D. en Economía y académico de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad Alberto Hurtado, Carlos José García. En la medida en que las empresas comiencen a dar por terminadas sus inversiones, "los países empezarán a demandar menos cobre, menos vino, menos fruta y va a haber un impacto sobre la tasa de crecimiento del país", estimó.
El gran problema de una tasa de exportaciones menos dinámica es el desempleo. El docente de la UAH explicó que Chile tendrá "tasas de empleo altas porque las empresas, al no tener demanda por sus productos, van recortar sus planillas".
Según el más reciente estudio del Banco Interamericano del Desarrollo (BID) para América Latina, la aparición de China como líder exportador en el mercado mundial ha rediseñado las ventajas comparativas de la región.
Por un lado, ha puesto en jaque la eficiencia del sistema chileno de transporte de mercancías, revelando la necesidad de inversiones estratégicas destinadas a infraestructura, lo que significaría altos costos para una economía como la chilena. "Carreteras con mal mantenimiento, aeropuertos y puertos congestionados y servicios de aduana ineficientes, incrementan la duración y agregan costos adicionales al transporte, y pueden borrar la ventaja logística de la región de estar cerca de los mercados más grandes del mundo", según indica la investigación del BID.
Por otro lado, China no se ha visto mayormente afectado por la crisis, por lo que todo el dilema se centra en el comportamiento de su mercado ante la debacle. La potencia asiática es hoy uno de los principales clientes del cobre chileno, por lo cual "si China se mantiene, quizás el cobre no caiga tanto; pero si China también se ve afectado por esta crisis, entonces vamos a ver un desplome importante en los precios del cobre", subrayó García.
El Director del estudio, Mauricio Mesquita, sostiene que los costos del transporte tienen un "efecto perverso", por cuanto una reducción de ellos sería la fórmula adecuada para mantener dinámico el comercio exterior de Chile en un contexto de crisis. El BID concluyó que "al recortar los costos de transporte en un 10%, las exportaciones al interior de la región pueden crecer en más del 30%, un impacto que sobrepasa los posibles efectos que se podrían obtener aplicando reducciones similares en los aranceles".
Paradójicamente, los factores más destacados en el crecimiento de las exportaciones de Chile son la exploración mineral y los productos agrícolas, sectores donde el sistema de transporte juega un papel fundamental. Según cálculos basados en datos de Aladi y U.S. Census Bureau, Chile gasta dos veces más que Estados Unidos para importar sus bienes. Mientras Estados Unidos gasta un 3,7% de sus transacciones de importación en fletes, Chile invierte un 7,5%.
Estos "costos de transporte de las importaciones de la región pueden disminuir cerca del 20% si América Latina mejorara la eficiencia de sus puertos", reza el estudio. Ello se lograría mediante esfuerzos gubernamentales que mejorasen la calidad de las instalaciones portuarias, la transparencia de los procedimientos y la reducción de restricciones legales, entre otras medidas.