Fidel Castro y Luiz Inácio Lula da Silva parecen haber cerrado su polémica en torno a la producción de etanol. Sin mencionarla, el mandatario cubano dio hoy a conocer tramos de su entrevista con el Presidente de Brasil y criticó a Estados Unidos por bloquear las exportaciones brasileñas del combustible en cuestión.
Castro dijo en su reseña que el país norteamericano subsidia el etanol “de forma brutal, con lo cual a Brasil le arrebata ingresos por miles de millones de dólares cada año. Lo mismo hacen los países ricos, con su producción de azúcar, oleaginosas y granos para producir etanol”.
A continuación, el líder cubano explicó el panorama agrícola brasileño que le ofreció Lula, que incluye la disposición de 400 millones de hectáreas, de las cuales la caña de azúcar ocupa apenas un 1%.
El año pasado, Castro dedicó varios artículos a rechazar el empleo masivo de tierras agrícolas para la producción de etanol, citando en algunos casos a Brasil.
“Nada me anima contra Brasil”, había dicho en abril del año pasado. “Para no pocos brasileños, sobre los que no cesan de martillar argumentos en un sentido u otro, capaces de confundir a personas tradicionalmente amigas de Cuba, pareceríamos aguafiestas a los que no les importa perjudicar el ingreso neto de moneda exterior de ese país. Guardar silencio sería para mí optar entre la idea de una tragedia mundial y un supuesto beneficio para el pueblo de esa gran nación”, había explicado Castro.
Así, asoció la propuesta brasileña de aumentar su producción de etanol con la política estadounidense de buscar alternativa a la dependencia del petróleo y deploró las condiciones de trabajo de los cortadores de caña en el país sudamericano, aunque criticó a Washington por sus políticas de consumo energético ilimitado, de subsidio agrícola, proteccionismo y de promoción del empleo de alimentos para obtener combustible.
El asesor para asuntos internacionales de Lula, Marco Aurelio García, en ese entonces dijo que Castro usaba el etanol como “combustible ideológico”.
El mismo Lula aseguró posteriormente que Brasil se había vuelto autosuficiente en petróleo al remplazar 40% del consumo de gasolina con etanol a partir de la caña de azúcar, y defendió el acuerdo que estaba buscando con el Presidente estadounidense, George W. Bush, para promover la producción y el mercado mundial de ese combustible, aunque también criticó los subsidios.
A pesar de las duras críticas de Castro a la producción del etanol, no queda claro si Cuba suspendió o no su programa de fabricación de ese combustible a partir de la caña de azúcar. Este mes, Cuba acordó la construcción de cuatro plantas para producir el biocarburante en Venezuela.