El Ministro de Industria y Comercio, José María Ibáñez, confirmó el viernes que "una empresa de Asunción compró la primera partida de 1.000 toneladas de carne con y sin huesos de una de las ferias de Buenos Aires para responder al consumo interno".
Según Ibáñez, los hacendados y propietarios de frigoríficos paraguayos exportaron toda su producción a Rusia, Chile, Ecuador, Estados Unidos y varios países europeos "aprovechando la excelente cotización debido a su condición de ganado libre de fiebre aftosa", frente a los problemas que sufrieron Argentina y Brasil por brotes de la enfermedad.
Sin embargo, Ibáñez reconoció que los empresarios paraguayos no tuvieron en cuenta "el régimen alimenticio de la población basado casi en exclusividad en el consumo de carne vacuna, como un hecho histórico y cultural porque Paraguay siempre fue un país agrícola-ganadero".
"La importación se hará sólo durante los próximos 90 días y los empresarios tendrán que vender a precios populares", acotó, agregando que la asociación de amas de casa viene protestando por el alto precio de algunos cortes, no exportados, ofrecidos en los centros comerciales, y que inevitablemente pasan a competir con los precios externos.
Por su parte, la Dirección de Estadística del Banco Central confirmó que hasta agosto pasado las exportaciones de cortes diversos y derivados de la carne se hicieron por US$ 350 millones y a fines de diciembre próximo superarían los US$ 500 millones.
Advertencias
Alberto Soljancic, Presidente de la Asociación Rural del Paraguay, defendió al gremio explicando que, supuestamente, "desde hace 3 años venimos advirtiéndole al Gobierno que este desabastecimiento sería una realidad, simplemente porque no tenemos préstamos con intereses bajos para aumentar el hato ganadero".
Sin embargo, el sociólogo y analista económico Luis Palau, dijo a la prensa que "Paraguay debe cambiar su modelo económico porque criando ganado y cultivando soja no tendrá el crecimiento de 6%, del producto interno bruto (PIB), necesario para bajar los niveles de pobreza y desocupación".
"Las expectativas del Banco Central señalan que al cierre de 2006 ingresarán US$ 1.000 millones por la venta de soja, US$ 700 millones por remesas enviadas por los paraguayos trabajando en España, Francia, Argentina y Estados Unidos a sus familias, y US$ 600 millones por exportaciones de carne bovina", indicó.
Palau difundió, además, datos técnicos del Ministerio de Agricultura y Ganadería: "Por cada vaca se necesitan 2,7 hectáreas de pastura; y por cada 287 hectáreas se necesita una sola persona para cultivar la soja. Esto indica que gran parte del territorio nacional es utilizado para la producción primaria a ser exportada y no para ser procesada industrialmente en el país".