El Gobierno brasileño pretende elevar en cerca de un 300% las reservas públicas de granos hasta 2009 bajo la implementación de un nuevo plan agrícola, cuyo propósito es regular los precios agrícolas evitando una caída en el comienzo de la cosecha y una subida en el período de entre-zafra.
Brasil quiere que las reservas públicas crezcan hasta las 6 millones de toneladas, desde los 1,5 millones de toneladas de 2008, un monto incluso superior a las existencias de 4 millones de toneladas alcanzadas en 2006, según precisó el Ministerio de Agricultura en el Plan Zafra 2008/2009.
Con este objetivo y para regular los precios, el Gobierno planea gastar 2.372 millones de dólares en el período. Del total, 2.300 millones de dólares se destinarán a la adquisición de productos y el resto a la regulación de los precios.
A su vez, Brasil anunció que destinará 49.000 millones de dólares en créditos agrarios para ayudar a controlar la crisis alimentaria mundial y hacer que el país sea el granero del planeta, según las palabras del Presidente Luiz Inácio Lula da Silva. "Cuando el mundo desea comer debemos decir: vengan a comprar lo que Brasil tiene para vender", afirmó Lula.
El paquete representa un aumento del 12% en comparación con el dinero destinado a la agricultura el año pasado. Además, informó que 41.000 millones de dólares serán destinados al cultivo en gran escala, mientras que 8.100 millones de dólares se aplicarán a plantaciones familiares.
"En este momento de la historia, en que se habla de crisis de inflación a causa de los alimentos, tenemos que dar una respuesta que no contenga la capacidad de consumo del pueblo sino que aumente la productividad”, subrayó el mandatario."Tenemos que crear condiciones para que la gente plante y sepa que no va a ocurrir más lo que ocurría hace 20 años, cuando el ciudadano era incentivado y después obligado a descartar porque no tenía un precio suficiente", agregó Lula durante el lanzamiento del plan en la ciudad de Curitiba.
Los recursos anunciados se destinarán a "subastas de compra y venta, para garantizar a los productores la comercialización de sus cosechas en 2009 a precios compatibles con los costos, asegurando una mejor renta", dijo el Ministerio de Agricultura. Actualmente, las reservas públicas de maíz, uno de los granos cuyo precio se ha elevado más, están en un nivel muy bajo, impidiendo que el Gobierno actúe adecuadamente vendiendo grandes volúmenes.
Las existencias se acumulan con compras directas al productor, a precios mínimos establecidos por el Gobierno, y los agricultores acostumbran vender cuando el mercado cae, lo que no ocurre actualmente. Para garantizar las compras y tratar de elevar la oferta de productos esenciales, el Gobierno elevó los precios del trigo, frijoles, maíz y arroz, alimentos básicos en el país.
“No queremos bloquear el crecimiento de nuestra industria”
Lula consideró que la Ronda Doha de la Organización Mundial de Comercio (OMC) puede quedar sellada a fines de julio. "Pienso que para el 30 de julio, más o menos, deberemos tener un desenlace y Brasil trabaja con la idea de concretar un acuerdo", dijo el Presidente.
El mandatario brasileño subrayó que las cuestiones más difíciles siguen centradas en la agricultura, protegida por las naciones ricas, y en los bienes industriales, para los cuales el mundo industrializado quiere una mayor apertura de las naciones en desarrollo. "Cada año hablo con los principales siete u ocho dirigentes del mundo para ver si combinamos una forma para que los países ricos flexibilicen su mercado agrícola, para que los productos de los países en desarrollo puedan entrar a su mercado", confió.
Lula también se refirió a la reducción de los subsidios de Estados Unidos a los productos agropecuarios. "¿Qué quieren? Quieren que flexibilicemos los productos industriales y estamos dispuestos a flexibilizar, siempre que no signifique truncar un país que pasó 20 años sin crecer y que comienza a crecer ahora", afirmó. "Nosotros no queremos bloquear el crecimiento de nuestra industria, ese es el desafío", agregó.
En Washington, el Presidente George W. Bush dijo que estaba comprometido a que se alcance un acuerdo de la Ronda Doha para fines de año. "No vamos a convertirnos en proteccionistas", aseveró. "Creemos en el libre comercio y mercados abiertos”, añadió.