Por Diego M. Silber
En el marco del XVIII Congreso Nacional de la Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (AACREA), una asociación civil que promueve el asociativismo y el desarrollo integral del empresariado agropecuario, se presentó el brasileño Roberto Rodrigues, Coordinador del agronegocios de una fundación de su país, para disertar respecto de la actual situación y de las perspectivas de los biocombustibles.
“En América del Sur tenemos la chance de cambiar la civilización: necesitamos una estrategia regional de biocombustibles; pero es una estrategia que tenemos que hacer hoy, para no llorar después por haber perdido la oportunidad y que nuestros nietos nos reclamen no haber hecho nada al respecto”, afirmó Rodrigues, quien fuera Ministro de Agricultura de Brasil entre 2002 y 2006.
El ex funcionario del Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva sostuvo que la región posee todas las condiciones como para generar un “cambio en la geoeconomía agrícola mundial”, y por eso insistió en la imperiosa necesidad de crear un aceitado mercado sudamericano de etanol y biodiesel.
“Necesitamos un gran mercado productor de biocombustibles para que aparezca una gran demanda. Con Brasil solo esto no va a suceder. Existe el potencial para que haya un mercado, pero se necesita más países productores. Este año en Brasil la producción de caña de azúcar creció un 7% y los precios de cayeron en más de un 35%, y esto se dio porque no hay mercado para absorber esa sobreoferta”, explicó Rodrigues en la conferencia desarrollada en la Provincia argentina de Córdoba.
Además de abogar por una política regional integrada en cuanto a biocombustibles, el ex Ministro desmitificó la disputa dialéctica que generaron el Presidente de Venezuela Hugo Chávez y el líder político de Cuba, Fidel Castro, quienes señalaron en más de una oportunidad que la producción de los biocombutibles atentará contra la de alimentos y, por ende, contra la alimentación de la población mundial.
¿Mito o realidad?
Rodrigues sostuvo que “el mito más duro es que los biocombustibles compiten con la oferta de alimentos; esta es una mentira mala, porque la disponibilidad de tierras en el mundo es enorme. Brasil tiene 282 millones de hectáreas en producción, mientras que aún tiene más de 100 millones de hectáreas que podrían utilizarse. Mi país puede multiplicar por siete la superficie dedicada a caña de azúcar y aún tendría una gran superficie para seguir incrementando el área de producción de otros granos”.
Según estimaciones privadas, Brasil es el mayor productor de caña de azúcar del mundo, y produce el 60% del total mundial de etanol, biocombustible que comenzó a producir a mediados de la década del ’70.