Los elevados precios de los alimentos y las materias primas impulsan la inflación a nivel mundial, según afirmaron hoy importantes funcionarios tras la cumbre del Banco de Pagos Internacionales (BIS, por sus siglas en inglés).
Luego del diálogo entre las autoridades de bancos centrales de las economías desarrolladas y emergentes, Jean-Claude Trichet, quien preside el Encuentro de Economía Global, que se realiza cada dos meses, dijo que la inflación era una preocupación en todo el mundo.
"Los riesgos de la inflación son significativos bajo la influencia, que se observa absolutamente en todas las economías, de la sucesión de incrementos de precios del petróleo y la energía, incrementos de los precios de las materias primas más en general, y de los productos alimentarios y agrícolas. Esto se percibe en todas las economías, sin excepción", destacó Trichet.
"Los precios de los alimentos son uno de los temas que mencionamos constantemente. Es un elemento adicional que se suma a los precios energéticos, a los precios de los metales y a un número de precios de materias primas, y eso realmente es un fenómeno muy importante a nivel global", agregó el francés.
Pero la cuestión del espiral de precios de los alimentos no estuvo sólo en boca del titular del Banco Central Europeo (BCE). ”La presión alimenticia es un problema global, tenemos que observarlo, monitorearlo, pero no podemos utilizar herramientas de política monetaria para manejarlo”, dijo el Presidente del Banco Nacional de Polonia, Slawomir Skrzypek. ”La presión alimentaria es el problema más serio que tenemos que enfrentar ahora”, agregó.
”El tema de los alimentos será el protagonista en esta cumbre”, apuntó el líder del Banco de Israel, Stanley Fischer, mientras se dirigía a la reunión. ”La inflación de los alimentos impacta profundamente en muchos pobres alrededor del mundo”, dijo Erkki Liikanen, Presidente del Banco Central de Finlandia y miembro del BCE. ”Es un desafío para muchos países en desarrollo, de una magnitud que nunca habíamos visto”, amplió.
Trichet explicó que el crecimiento económico global debería continuar siendo significativo, con una desaceleración en los países industrializados de cara a la turbulencia financiera que sería contrarrestada por la resistencia confirmada entre los mercados emergentes.
No obstante, remarcó que "los colegas a nivel global consideraron que este no es momento para la autocomplacencia entre los bancos centrales, bajo ningún aspecto".
Los banqueros centrales han observado una mejora en algunos segmentos de los mercados, incluyendo los precios de las acciones y las tasas de los contratos de seguro contra incumplimientos de pagos conocidos en inglés como "credit default swaps". Pero todavía existen tensiones en los mercados de dinero, a pesar de las acciones coordinadas de los organismos monetarios para ofrecer liquidez. Las tensiones podrían deberse al deseo de los participantes del mercado de mantener reservas en efectivo a pesar de la disminución del riesgo crediticio.
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