Los precios de los alimentos seguirán altos al menos durante los próximos siete u ocho años, por lo que se requiere incrementar la producción, según afirmó Pamela Cox, Vicepresidenta para América Latina del Banco Mundial, quien hizo un llamado a
concluir la Ronda Doha con el objetivo de desarrollar un mercado más competitivo.
Cox realizó sus declaraciones en el marco de la previa de la
V Cumbre de América Latina-Unión Europea (UE) que se realizará este viernes en Lima bajo un impresionante dispositivo de seguridad. El Gobierno de Perú dispuso de misiles antiaéreos, aviones de combate, 95.000 efectivos policiales y 35.000 de las fuerzas de seguridad, para vigilar el encuentro en el que aproximadamente 50 mandatarios y representantes de naciones de ambos continentes abordarán temas como pobreza, medio ambiente, seguridad alimentaria y comercio, un tópico en el que no se aguardan grandes avances.
La representante del Banco Mundial advirtió que
los altos precios de los alimentos y la energía podrían reducir el crecimiento económico de América Latina, aunque señaló que “se encuentra mucho más fortalecida que en crisis anteriores". Calculó que la región crecerá aproximadamente un 4,5%, en medio de la desaceleración económica de Estados Unidos.
"Los riesgos para el crecimiento van a venir de los precios de los alimentos y la energía", dijo Cox. De todos modos, "nuestro mensaje es que comparada a crisis previas, Latinoamérica está más fuerte porque los países están creciendo, siguiendo políticas macroeconómicas sensatas, tienen reservas y también están orientados a regular el sector financiero; entonces, esos no son los riesgos", agregó.
“Para que desciendan los precios de los alimentos es necesario concluir la Ronda Doha de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y desarrollar un mercado internacional más competitivo”, sentenció Cox.
Según la directiva del organismo internacional, el alza que han experimentado los precios de los alimentos en el mercado mundial tiene como razones principales el aumento en la demanda de países como China e India, y
la promoción para la producción de biocombustibles, en particular en base al maíz. También consideró el incremento en el costo de los insumos, sobre todo en los fertilizantes derivados del petróleo, así como problemas climáticos en Estados Unidos y Australia. Finalmente, se refirió a la especulación que se ha dado con los fondos de inversión en los mercados de materias primas.
Con respecto a
las medidas que los distintos países han adoptado para hacer frente a la crisis alimentaria, la funcionaria de le entidad internacional señaló que "no es buena idea poner controles de precios, controles de exportación o impuesto sobre las importaciones".
Si bien América Latina es un gigante productor y exportador mundial de alimentos, la agencia de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) indicó que la región tiene 50 millones de malnutridos, y hay temores de que esta cifra aumente. Para solucionar este problema, "en el mediano plazo, estamos enfocándonos en apoyar el incremento de la producción agrícola. Muchas áreas en Latinoamérica también necesitan invertir en transporte y logística para bajar los precios de los productos agrícolas", añadió Cox.
Los técnicos de los 27 países de la UE y 33 de América Latina y el Caribe culminaban ayer los últimos detalles de la declaración final que será aprobada el fin de semana por los presidentes y que gira en torno a dos grandes temas: el combate a la desigualdad social y el medio ambiente.
El pronóstico de la FAO es más optimistaLos precios de los alimentos permanecerían altos en las próximas dos o tres temporadas, pero deberían eventualmente retroceder por un aumento en las existencias, dijo hoy la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).
Altas fuentes de la agencia agregaron que los precios del maíz serían apuntalados este año por una menor siembra en Estados Unidos y un aumento en la demanda de etanol.
Abdolreza Abbassian, economista de materias primas de la FAO, aseguró que la escalada registrada en el último año por los precios de los principales granos se debió mas bien a rendimientos por debajo de la media y sequías, que el incremento de la producción de biocombustibles.
Pero para la actual temporada de cosecha, dijo que los precios del maíz deberían verse apoyados por la nueva demanda de 20 millones de toneladas de etanol, junto a una merma en las plantaciones en Estados Unidos, que debería caer en unas 30 a 35 millones de toneladas desde la producción récord del año pasado, a menos que no se produzcan grandes problemas climáticos.
El mensaje general es que los precios de los alimentos permanecerán altos por un tiempo, aunque Abbasian precisó que el arroz podría estar en una burbuja de precio. Agregó que los especuladores se suman a la volatilidad de los precios, aunque éstos básicamente siguen las tendencias del mercado.