Ulsan, el primer centro de producción automotriz de Corea del Sur, ha protagonizado una desaceleración en sus envíos al exterior en los últimos meses, ante la atenta mirada de los ejecutivos de Hyundai, que han estado monitoreando de cerca la desaceleración económica de Estados Unidos. Pese a la ralentización, Hyundai espera un pequeño incremento en sus exportaciones desde Ulsan este año, superando el millón de vehículos vendidos en 2007.
“Estamos muy preocupados por cómo se desarrollará la desaceleración estadounidense”, dijo Seok-San Jang, Vicepresidente senior para las operaciones internacionales. “Acabamos de tener un muy buen desempeño en los últimos meses, pero estamos analizando la situación”, explicó.
Pero Jang no es el único ejecutivo asiático inquieto por la debilidad de la demanda estadounidense. Pese a la espectacular emergencia de China e India y el resurgimiento de la región desde la crisis de 1997, el creciente consumo doméstico aún no ha podido eclipsar al comercio exterior como conductor del crecimiento. En Corea del Sur, por ejemplo, los envíos aportan el 40% del Producto Bruto Interno (PBI).
En lo que va del año, los datos comerciales han sido más que alentadores. En abril, las exportaciones surcoreanas aumentaron a la mayor tasa de los últimos tres años. Las ventas externas chinas también se mantuvieron inesperadamente fuertes, arrojando un saldo comercial positivo de 16.700 millones de dólares, un 24,6% superior al de marzo.
En japón, en cambio, el crecimiento exportador del primer cuatrimestre cayó estrepitosamente en términos de valor pero se aceleró en términos de volumen. “La capacidad de las exportaciones japonesas, y de la región en general, de continuar creciendo pese al descenso de la demanda estadounidense ha sido uno de las rasgos más distintivos del año pasado”, destacó Richard Jerram, economista de Macquarie Bank en Tokio.
Detrás de la tendencia se esconde un giro en los mercados en expansión para las compañías asiáticos. Las exportaciones hacia Estados Unidos de China, Japón, Corea del Sur y Taiwán aumentaron un 4,7% interanual en el primer cuatrimestre de 2008, según Goldman Sachs. Pero esa fue la menor tasa de crecimiento de los últimos cinco años.
En oposición, el incremento de los envíos de las cuatro potencias exportadoras asiáticas hacia la Unión Europea (UE) permaneció estable durante el primer cuarto del año la marcar una tasa del 22,4%, mientras que la tasa de crecimiento de las ventas a sus vecinos asiáticos ascendió marcadamente, según estimó Goldman Sachs. Por segundo cuatrimestre consecutivo, los cuatro países han disfrutado de un crecimiento del 36,5% en sus exportaciones hacia mercados emergentes, excluyendo a China.
No obstante, los economistas advierten la existencia de un riesgo subyacente. La fortaleza del yen perjudicará a los exportadores nipones en los próximos meses. Asimismo, el incremento exportador de países como Taiwán y Tailandia ha evidenciado signos de declinación, oscureciendo las perspectivas para el futuro.
Pero Vikram Nehru, economista del Banco Mundial para el Este asiático y el Pacífico, alega que los exportadores asiáticos han protagonizado un viraje hacia las naciones europeas, que poseen una moneda fuerte, y Medio Oriente y Rusia. Los exportadores de Asia también capean el temporal estadounidense adaptando su maquinaria exportadora en función del mercado doméstico, particularmente China.