El alza de los precios de los productos alimenticios, en particular del arroz, puede convertirse en un alto costo político para los dirigentes asiáticos, que tienen que lidiar con una ola de huelgas y protestas sociales.
Los líderes políticos de Asia están alerta, preocupados por los latentes disturbios sociales, mientras las poblaciones del continente se enfrentan a los enormes precios de los productos básicos, sobre todo del arroz.
Hoy, el precio del arroz llegó a un nuevo récord por cuarto día consecutivo, en tanto Filipinas, el primer importador mundial, anunció que compraría un millón de toneladas y algunos de los principales exportadores recortaran sus ventas para asegurar el abastecimiento interno.
El grano, alimento básico para casi la mitad de la población mundial, creció un 2,9% hasta alcanzar los 21,6 dólares las 100 libras (o 462,97 dólares la tonelada), duplicando el precio del año pasado.
"Habrá disturbios y será peor en los países más pobres que en países ricos como Malasia y Singapur", anticipó Ooi Kee Beng, del Instituto de Estudios del Sudeste Asiático en Singapur. Filipinas y Bangladesh, diezmados por la pobreza, han sido particularmente golpeados por los mayores precios de los alimentos.
"Los crecientes precios de los alimentos se han convertido en una amenaza seria para la supervivencia del actual gobierno", dijo el politólogo bengalí Ataur Rahman. "Pueden desatarse violencia y motines a raíz de la disparada de los precios de la comida", agregó.
Se estima que los bengalíes e indonesios pobres gastan cerca del 70% o más de sus ingresos en comida. En Filipinas, uno de los mayores importadores de arroz del mundo, el Gobierno desplegó tropas la semana pasada para entregar granos en áreas pobres de la capital, Manila, en medio de temores por la escasez de alimentos. También ordenó a la policía el arresto de quienes acaparen arroz.
Los expertos aseguran que los elevados precios del petróleo se encuentran entre los culpables de la inflación de los alimentos en Asia, ya que representan una carga adicional para los pobres de la región.
El Gobierno de Indonesia ha comenzado a distribuir aceite para cocinar subsidiado y prometió entregar arroz, aunque esta ayuda no alcanzaría para toda la gente necesitada, dijo Hendri Saparini, economista del centro de análisis Tim Indonesia Bangkit.
En China, en tanto, la inflación causa inquietud porque podría conducir a protestas antigubernamentales. El precio de la carne de cerdo, la más consumida en el gigante asiático, ha subido más de un 60% interanual. "Hay mucho resentimiento a raíz del alza de los precios", sostuvo Jean-Pierre Cabestan, de la Hong Kong Baptist University.
En Vietnam, donde los precios al consumo han subido más de un 16% interanual en el primer trimestre del año, las huelgas se han tornado más frecuentes. La semana pasada 15.000 trabajadores de una fábrica de zapatos vietnamita hicieron huelga durante dos días "por el aumento de los precios, que ha golpeado duro a la gente", dijo el sindicalista Nguyen Thi Dung.