La promocionada reunión entre el flamante Ministro de Economía de Argentina Miguel Peirano (asumió formalmente el pasado 17 de julio) y los representantes de todas las entidades agroganaderas se realizó, finalmente, ayer -jueves-, a última hora.
En la sede de la cartera económica, Peirano recibió por algo más de 45 minutos a dirigentes de la Sociedad Rural (SRA), Coninagro, Federación Agraria (FAA), Frente Agropecuario (FAN) y Confederaciones Rurales (CRA). Además, participó el Secretario de Agricultura de la Nación, Javier de Urquiza.
Tal como se preveía, los ruralistas presentaron reclamos por diversos problemas que tiene el sector agroindustrial en el país sudamericano, como la crisis energética (con escasez de gasoil para maquinaria y transporte, y de energía para industrias, como los frigoríficos y las aceiteras), las políticas aplicadas en la ganadería (control de precios de la carne vacuna y restricciones a las exportaciones), el sistema de compensaciones que el Gobierno otorga a lácteos y la intervención en los mercados de trigo y maíz, entre otros.
Por su parte, Peirano prometió tomar medidas necesarias para el aumento de la oferta ganadera y aplicar políticas concretas que respeten las especificidades de cada subsector dentro del ámbito agroganadero, además de recalcar que, sin embargo, la prioridad principal de su gestión al frente del Ministerio será la lucha contra la inflación, para generar estabilidad de los precios en el mercado interno y así lograr mantener el poder adquisitivo de los habitantes.
La única promesa concreta que se llevaron las entidades fue la que sostiene que el Gobierno podría reducir los aranceles para la importación de urea (fertilizante), para poder compensar la caída que la crisis energética generó en la producción.
El que confirmó la intención fue el titular de Agricultura, de Urquiza, quien señaló que “se está estudiando una baja transitoria de aranceles para la importación de urea, para garantizar la oferta de este producto a precios más económicos”.
Más allá de no concretar ningún acuerdo, los ruralistas, en general, se llevaron una buena impresión del Ministro, sobre todo por el interés de éste en recibirlos y por encarar de manera espontánea, él mismo, los problemas concretos que, en realidad, los dirigentes habían llevado como temario.
“Además, Peirano reconoció que la política de precios bajos atenta contra la capacidad productiva de la ganadería y prometió políticas sectoriales activas, financiamiento, estímulos fiscales y soluciones específicas para una actividad que la Argentina no puede abandonar”, agregó Luciano Miguens, titular de SRA.
“Se reiteró la vocación de diálogo de ambas partes y se expusieron muchos de los problemas que hay en todas las cadenas agroalimentarias, las economías regionales y las deudas con el Banco Nación”, dijo, en la misma sintonía, Horacio Delguy, Presidente del FAN.
La reunión de ayer marcó el regreso formal de CRA a la mesa de diálogo entre el campo y el Gobierno, ya que hacía meses que lo había suspendido, y hasta había apoyado (en voz baja) un paro agropecuario (que duró dos semanas) motorizado por una de sus principales entidades regionales: CARBAP, de las Provincias de Buenos Aires y La Pampa.
Mario Llambías, titular de CRA, afirmó que la ganadería vive una situación terminal, ya que en 2006 se redujo la producción un 6 % respecto de 2005, “y este año la baja será mayor, ya que hay una gran reducción de stock de la hacienda que se sentirá con fuerza el año próximo”, continuando con el discurso de una línea muy crítica hacia las políticas oficiales.