El Director General de la Organización Mundial del Comercio (OMC), Pascal Lamy, decidió tomar medidas drásticas ante el fracaso de las negociaciones. Siete países quedaron encargados de desatascar la Ronda de Doha.
Varios países miembros ya expresaron su descontento por la manera en que se desarrollan las negociaciones para salvar la Ronda de Doha, pues consideran que éstas carecen de transparencia y de voluntad de incluir a todas las naciones. Sin embargo, en los álgidos momentos finales de todas las negociaciones anteriores, sucedió lo mismo: un grupo reducido países seleccionados por el Director General asumieron la responsabilidad de encerrarse en el “green room” anexo a las oficinas del Director General y decidió allí, en maratónicas sesiones, los destinos de la Ronda.
De esta forma, Argentina se quedó por primera vez fuera de la mesa de negociación. El grupo reducido que se venía reuniendo desde aproximadamente la Ronda Kennedy y se consolidó en la Ronda Uruguay era de 8 miembros. Las naciones que fueron separadas para esta negociación fueron la Argentina, Suiza, Canadá y Tailandia para sí incorporar a Brasil, China e India.
Lamy recibió quejas tanto de países desarrollados como en vías de desarrollo, ante la decisión de reducir la reunión a 7 miembros. Australia, Brasil, China, Estados Unidos, India, Japón y la Unión Europea serán los privilegiados que puedan negociar el próximo acuerdo.
En principio la elección del grupo se basó en que son miembros clave para materializar la posibilidad de avanzar, pero deja de lado a regiones enteras como África y a la gran mayoría de América Latina.
Suiza fue el primer país en sacar el tema en la sala del Consejo, donde Lamy informa cada mañana a los 153 miembros de la organización sobre la marcha de la negociación en el Green Room.
En su intervención, la Ministro de Economía de Suiza, Doris Leuthard, se dirigió a Lamy y le dijo: "Usted convocó a los ministros a negociaciones en Ginebra. Nos pidió dedicar tiempo y energía a este proceso. Yo y muchos colegas acudieron a su llamamiento, pero usted cambió el proceso y decidió trabajar en un grupo muy pequeño, con lo que ha puesto a muchos ministros en la sala de espera". La Ministro consideró además "inaceptable" que se negocien temas de interés fundamental para ciertos países sin que éstos estén presentes en la sala.
Lamy contestó que entendía esta inquietud y garantizó que ninguna decisión se va a tomar fuera del foro que reúne a la totalidad de miembros de la Organización. El Director General de la OMC defendió su postura dado el estancamiento de las negociaciones entre los 33 ministros, que representan bloques de interés, y que desde el lunes no consiguen un acuerdo para la liberalización de la agricultura y de los mercados industriales, y salvar así la llamada Ronda de Desarrollo de Doha.
Argentina es parte de una coalición de diez países que mantienen posiciones muy defensivas en la negociación industrial y que reclaman garantías de que los recortes que se apliquen a los países en desarrollo sean menores que en el caso de los países ricos.
Esa decena de naciones -entre las que también se encuentran Sudáfrica, India, Túnez y Turquía- plantea igualmente el mayor número de excepciones posibles (exclusión de productos) en la aplicación de las rebajas arancelarias.
Por ello, Argentina sostuvo que el texto de negociación no refleja en nada las reivindicaciones de esos países, que lograron cierto desarrollo industrial y que creen que una apertura “drástica” podría perjudicar a sus todavía frágiles industrias.
Cabe recordar que Argentina consolidó sus aranceles industriales en la Ronda Uruguay al 35%, un nivel más de 10 veces más alto que el promedio de los países industrializados y que no participó en las aperturas de mercados sectoriales como la de tecnologías de la información. En este caso, un grupo de países que representan el 95% del comercio mundial en el sector eliminaron totalmente los aranceles y otras barreras al comercio.
De este modo, la delegación argentina no sólo consiguió quedarse al margen de la negociación y romper la posición común del Mercosur, sino que además limitó considerablemente sus posibilidades de lograr un acuerdo vital para sus intereses en el sector agrícola. Exactamente la inversa de lo sucedido con Brasil.