Pese al reciente acuerdo entre el Gobierno y los ganaderos argentinos para reabrir las exportaciones cárnicas, durante el primer cuatrimestre del año el país experimentó una fuerte caída de los envíos que lo relegó al séptimo puesto entre los principales proveedores de carne mundial, informó la Secretaría de Agricultura argentina.
En 2005, el país se ubicó en el tercer puesto, por detrás de Brasil y Australia- en ese orden- que mantienen su lugar. Pero las fuertes restricciones, debido a los enfrentamientos entre el campo y el Gobierno, que con la medida buscó frenar la inflación interna, acabaron por relegar al país- ya había pasado al cuarto lugar del escalafón- al séptimo puesto, por detrás de Brasil, Australia, India, Estados Unidos, Nueva Zelandia y Uruguay.
En abril, las exportaciones de bifes argentinos volvieron a sentir el cerrojo: se embarcaron 22.000 toneladas, por tan sólo US$ 84 millones. En volumen, la caída fue de 10% respecto de marzo pasado, aunque la comparación interanual de ese mes tiene poca relevancia ya que fue en ese momento cuando el Gobierno de Néstor Kirchner decidió cerrar las exportaciones cárnicas.
El Gobierno argentino decidió que los embarques de carne no deberán superar el medio millón de toneladas este año. Y por eso se mantienen inalterables los cupos por 40.000 toneladas al mes. Si los frigoríficos no ponen el grito en el cielo es porque se ha producido un alza considerable en los precios internacionales del producto, que compensa la caída en los volúmenes.
Para tener una idea de los niveles exportadores argentinos y el potencial de la carne en los mercados externos, basta tomar los datos del sector externo de hace dos años. En 2005, un año récord, la Argentina vendió 762.000 toneladas y se ubicó tercera entre los exportadores. Durante 2006, ya con restricciones, colocó 556.000 toneladas y quedó cuarta. Ahora, de acuerdo a cálculos publicados por la Secretaría de Agricultura, retrocederá tres casilleros más.
Uruguay, que cuenta con un stock ganadero que es una quinta parte del argentino, superará los embarques locales por primera vez en la historia. También lo harían Estados Unidos- un país eminentemente importador- y Nueva Zelandia.
Lo más llamativo es que, de acuerdo con los pronósticos, la Argentina mantendrá su producción de carne en 2007, en cerca de 3,10 millones de toneladas. Es decir que lo que se deje de exportar debería ser absorbido por un mayor consumo. Gracias al control de precios, la ingesta de carne pasará de 63,9 a 65,3 kilos anuales por habitante en la Argentina.