El Gobierno argentino estaría dispuesto a modificar el impuesto a las exportaciones de granos, que generó una crisis política tras una masiva huelga del sector agropecuario en marzo, según afirmaron dirigentes rurales tras una reunión clave con las autoridades.
"El Gobierno, a través del jefe de Gabinete, admite que las retenciones son un problema que está dispuesto a modificar", dijo tras el encuentro Eduardo Buzzi, Presidente de la Federación Agraria Argentina, una de las cuatro entidades que lanzaron la protesta de marzo.
Las negociaciones comenzaron el 2 de abril, cuando los productores del campo pusieron fin a una huelga de tres semanas en rechazo al nuevo esquema móvil de impuestos a las exportaciones de granos y derivados, pero hasta ayer no se habían registrado avances sustanciales en las conversaciones.
El Gobierno se había negado sistemáticamente a modificar el nuevo sistema de retenciones que en marzo disparó la protesta del campo y llevó hace diez días a la renuncia del ex-Ministro de Economía Martín Lousteau.
La principal protesta del sector rural es que el sistema de impuestos móviles a las exportaciones implica un alza en las tasas que pagan las ventas externas de soja, girasol y sus subproductos.
En la reunión de ayer, ambas partes presentaron propuestas para modificar el esquema impositivo. "Nosotros tenemos propuestas pensadas en cuanto a la curva que va siguiendo la retención de acuerdo al precio del producto y el Gobierno tiene también la suya, así que de las dos esperemos que salga una buena", manifestó Luciano Miguens, Presidente de la Sociedad Rural Argentina.
Fuentes cercanas a las conversaciones sugirieron que el impuesto a las exportaciones seguiría siendo móvil, pero que el Gobierno ofreció poner un techo a la alícuota, de manera que no se llevaría una porción tan grande de las ganancias de los agricultores si los precios internacionales suben.
Pese a la propuesta del Gobierno, los dirigentes agropecuarios no se mostraron totalmente conformes con la reunión. "No salgo demasiado satisfecho de la reunión. Estamos más cerca técnicamente que políticamente", confió Miguens.
El viernes pasado, ante los escasos resultados concretos de las reuniones, las cuatro entidades agrarias retomaron de forma moderada las protestas y limitaron el comercio de productos agropecuarios, aunque decidieron mantener el diálogo con las autoridades.
Las idas y vueltas de las últimas semanas hizo caer con fuerza los mercados financieros locales e impulsó las plazas internacionales de granos.
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