El Embajador argentino en Estados Unidos, Jorge Timerman, redactó una carta al editor del New York Times en la que muestra su disconformidad con un fragmento de una nota publicada el 30 de junio por el periódico neoyorquino, en la que se abordaba el grado de injerencia de los problemas que enfrentan los países exportadores de alimentos en la crisis alimentaria internacional.
En el artículo "Hoarding Nations Drive Costs Ever Higher"(Las naciones acaparadoras llevan a los costos a su mayor nivel), se alertaba que “al menos 29 países han reducido bruscamente sus exportaciones de alimentos en los últimos meses, para asegurar el abastecimiento doméstico a precios razonables”, lo que lleva al incremento de los precios internacionales de muchos commodities.
La columna establece una clara oposición entre las posturas de dos países grandes: India y Estados Unidos. “Cada país debe velar por su seguridad alimentaria”, dijo Kamal Nath, Ministro indio de Comercio e Industria, quien bloqueó las exportaciones de aceites vegetales y otros alimentos, con excepción del arroz más caro. En la vereda opuesta, Susan Schwab, Representante estadounidense de Comercio, remarcó que “un acto de un país para promover su seguridad alimentaria provoca la inseguridad alimentaria en otro país”.
Según la nota, las restricciones que imponen los exportadores alimenticios no son novedosas, ya que el comercio de alimentos siempre ha sido regulado por políticas restrictivas. En efecto, “las nuevas restricciones son un síntoma agudo de una condición crónica”, señala el fragmento. “Desde 1980, el comercio de servicios y de bienes manufacturados (ajustado por inflación) se ha triplicado, pero el de alimentos apenas ha crecido. Durante décadas, los alimentos han sido una maraña convulsionada por reglas restrictivas, como cuotas, aranceles y subsidios”, rezaba el artículo.
Pero al Embajador le llamó la atención el párrafo que proseguía al anterior: "Ahora, con el sector agrícola de Australia paralizado por la sequía y Argentina que sufre una serie de huelgas y otras desorganizaciones, el mundo se ha vuelto cada vez mas dependiente de un puñado de países como Tailandia, Brasil, Canadá y Estados Unidos, que aún están exportando grandes cantidades de comida".
En su carta al diario, Timerman aceptó “que durante los últimos tres meses Argentina ha estado pasando por una serie de huelgas”. “Estas huelgas han sido causadas por un grupo de hacendados en respuesta a un cambio por parte del Gobierno en los impuestos a la exportación en los granos y oleaginosas”, explicó el Embajador.
Sin embargo, el funcionario argentino expresó que estos inconvenientes no han afectado al aparato exportador argentino. “Aunque las huelgas pudieran causar algún tipo de agitación a nivel doméstico, los números oficiales muestran que ni las huelgas ni el aumento en los impuestos a la exportación han afectado a las exportaciones argentinas de los principales commodities al mundo”, aclaró Timerman, refiriéndose a cifras oficiales que han desatado polémica por su imprecisión.
A continuación, el Embajador apeló a estas estadísticas para apoyar su argumento. “Durante los primeros cinco meses de 2008, las exportaciones totales de alimentos de la industria agropecuaria aumentaron un 28% comparados con el mismo período de 2007, alcanzando las 27.700 toneladas; los hacendados recibieron $10.400 millones, un 63% más que el año anterior”, señaló.
“Por consiguiente, la situación doméstica no afectó a las exportaciones argentinas al mundo, e incluso a pesar del lockout de los hacendados, la población mundial todavía puede confiar en las exportaciones de alimentos de la industria agrícola del país”, concluyó Timerman.