Canon ya no instala o expande sus fábricas hacia China, pero está duplicando su fuerza de trabajo hasta los 8.000 empleados en una imprenta en las afueras de Hanoi.
Nissan también acude a esa región. Hanesbrands, cuya base está en North Carolina, construye sus instalaciones en Hanoi. Texhong, grupo textil chino, está erigiendo dos plantas manufactureras de lycra en la zona.
En efecto, China sigue siendo el destino más atractivo para la inversión mundial, atrayendo flujos por alrededor de 83.000 millones de dólares en 2007. No obstante, en una estrategia que las compañías denominan “China + 1”, cada vez son más las multinacionales que, preocupadas por los crecientes costos en China y por la extrema dependencia de un país de gran parte del proceso productivo, se establecen o expanden hacia otras zonas del continente, particularmente en Vietnam.
La larga lista de inquietudes que plantea China a las compañías incluye inflación, rápido incremento de costos laborales, reducción de cantidad de mano de obra y energía, fortalecimiento de la moneda, debilitamiento de deducciones fiscales a la inversión extranjera y la posibilidad del malestar civil. Con los salarios chinos creciendo a alrededor de un 25% anual en términos de dólar en muchas industrias, el renombrado “precio chino” de una gran variedad de bienes, sobre todo de alta tecnología, parece haber dejado de ser un gran trato.
Las multinacionales "deben mantener un equilibrio”, y una manera de hacerlo es alentar a sus proveedores a diversificarse fuera de China, según estimó Edward Kang, Jefe Ejecutivo de Ever-Glory International, manufacturero de artículos deportivos en Nanjing, China. Ever-Glory le vende a Wal-Mart y Kohl's en Estados Unidos, y está levantando una fábrica en Vietnam para proveer a sus tres instalaciones en China.
El giro inversor de China hacia otros emplazamientos del continente responde a la búsqueda de mano de obra barata y poco calificada, mientras el gigante asiático enfoca sus esfuerzos en el aumento salarial en industrias como la maquinaria de precisión y los componentes informáticos. Como consecuencia, China se está convirtiendo en un formidable rival para Estados Unidos.
“China se está volviendo más competitivo porque está produciendo a escala”, dijo Jack Perkowski, Presidente de Asimco Technologies, una firma que produce partes de motores en Beijing y que cuenta con 12.000 empleados. Los principales rivales de China también sufren la inflación, pero sus costos crecen a partir de un menor punto de partida. En efecto, la inflación de Vietnam fue del 25,2% (anualizado) el mes pasado, pero los trabajadores ganan menos de la mitad que sus pares chinos.
Lo que está en juego va mucho más allá de los beneficios corporativos. Cuando el costo de producción en Asia asciende, los consumidores alrededor del mundo inevitablemente sienten el golpe en los altos precios de los productos importados. Más aún, los elevados precios de los bienes chinos y de otros países en Asia podrían facilitar el incremento de precios del resto de las compañías competidoras, contribuyendo a atizar la inflación mundial.
Pocas compañías están cerrando sus plantas en China. Para empresas con grandes operaciones en el gigante asiático, la estrategia “China + 1” mitiga el riesgo. Muchas de ellas están buscando desesperadamente formas de controlar el ascenso de costos, además de una mayor automatización. Y eso incluye a firmas chinas.
"Mantendremos nuestra capacidad en china, pero la haremos más automática y reduciremos el número de empleados”, declaró Laurence Shu, Jefe Financiero de Texhong, uno de los principales fabricantes internacionales de algodón y lycra.
Gerald Evans, Presidente de la cadena de abastecimiento de Hanesbrands, dijo que, comparado con China, “encontramos mayor disponibilidad de tierra y mano de obra en Vietnam y Tailandia”.