La Cámara Baja del Parlamento alemán, ratificó hoy con una mayoría de dos tercios el llamado Tratado de Lisboa de la Unión Europea (UE) tras un debate en el que todas las formaciones, con excepción de La Izquierda, comunicaron su respaldo al documento.
En la votación, en la que eran necesarios 408 votos para aprobar el tratado, un total de 515 diputados dieron el visto bueno al documento que establece la reforma de la UE, mientras 58 lo rechazaron y 1 se abstuvo.
Las ventajas que supone para el bloque
En la intervención que abrió la sesión, la Canciller alemana, Angela Merkel, subrayó que el Tratado de Lisboa "es un gran proyecto" que conduce al progreso de Europa y una base sólida para sacar a la UE de su actual atolladero.
Merkel destacó como punto más relevante del nuevo tratado el hecho de que las decisiones se tomen con su entrada en vigor por mayoría, lo que acabará con los bloqueos y retrasos en la aprobación de medidas o proyectos de ley que causan con frecuencia miembros aislados o una minoría de países.
El Presidente de los socialdemócratas alemanes (SPD), Kurt Beck, comentó que la creación de un espacio social común europeo debe ser ahora la prioridad de la política europea en los próximos años y que la justicia social debe convertirse en objetivo de todos los países miembros.
El líder del SPD, que forma parte de la gran coalición gubernamental que lidera Merkel, destacó que el tratado no debe ser el documento definitivo para Europa y que los 27 países miembros de la Unión deben tratar de alcanzar la meta de lograr una constitución común.
El Tratado de Lisboa contó también con el apoyo claro de la oposición verde y liberal (FDP.
La aprobación final
El Tratado de Lisboa necesita para su definitiva aprobación por parte de Alemania ser sometido a votación en el Bundesrat, la cámara alta o de los Länder (estados federados), que decidirá el 23 de mayo al respecto, aunque se da por sentado que contará igualmente con una mayoría abrumadora de votos favorables.
Posteriormente recibirá la rúbrica del presidente federal, Horst Köhler, como máxima autoridad alemana, para que adquiera el rango de ley.
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