Durante los primeros cuatro meses del 2006 se certificaron, en la Argentina, ventas de leches, quesos y derivados, por 106.378 toneladas, equivalentes a un monto superior a los U$D 240 millones. De ese total, las exportaciones de leches bovinas sumaron 69.027 toneladas por un monto superior a los U$D 158 millones, con un incremento del 5% en divisas y un descenso del 2% en volumen respecto de los envíos de enero-abril del 2005.
Los principales destinos fueron Venezuela, 15.890 toneladas; Argelia, 13.405 toneladas; Brasil, 9.248 toneladas; México, 7.549 toneladas; Chile, 4.763 toneladas, y Cuba 2.790 toneladas, entre otros mercados.
En cuanto a la venta de quesos, en el primer cuatrimestre de este año se certificaron envíos cercanos a las 12.700 toneladas, por un valor mayor a los U$D 36 millones, lo que representó un descenso del 27% en volumen y del 18% en divisas.
No obstante, la buena performance que está experimentando el sector lácteo argentino en su proceso de internacionalización genera, en estos momentos, una fuerte preocupación por parte de los productores chilenos.
Las razones son concretas: según alegan desde las principales cámaras del país trasandino, las importaciones están comenzando a desbordar las góndolas de los supermercados y, como contrapartida, desplazando a los productos de origen local.
De hecho, según estadísticas del Sistema María, durante 2005 se exportaron lácteos argentinos hacia Chile por un valor superior a los 34 millones de dólares, monto que implicó una suba del 200% con respecto a los valores que exhibía la actividad en el año 2002.
A esto se suma que, sólo durante los primeros cuatro meses de este año, los envíos ya suman casi 21 millones de dólares, es decir, una suma superior a lo que se exportó en todo 2004.
A la hora de analizar la composición de las exportaciones de manera desagregada, se observa que, en leche, Chile es el quinto destino para la Argentina, mientras que, en quesos y derivados lácteos (suero, manteca y dulce de leche), el país vecino ocupa el segundo puesto.
De este modo, los productores no disimulan su preocupación y ya es común escuchar entre los distintos responsables de la cadena productiva láctea chilena que "el país está inundado de leche importada".
Es así como la Federación Nacional de Productores de Leche (Fedeleche) y la Asociación de Productores de Leche (Aproleche) pusieron en funcionamiento, durante los últimos meses, un intenso lobby para limitar los envíos argentinos.
Una de las razones que explican el crecimiento exponencial está en la competitividad de los precios argentinos tras la apreciación de la moneda chilena frente al dólar.
Al respecto, desde la Sociedad de Productores de Leche (Soprole), otra de las agrupaciones que levantaron la voz durante los últimos meses, afirmaron que "el fuerte aumento de compras de leche argentina, se debe a las actuales condiciones cambiarias y a las singulares condiciones de los precios que existen en el mercado transandino, originadas por regulaciones internas".
Por otra parte, Michel Junod, gerente de Aproleche fue enfático al señalar que "los productores de Chile están ante una amenaza por el aumento desproporcionado de las importaciones desde Argentina y debido a la distorsión de su mercado. Estas cifras corroboran una grave distorsión y la necesidad que intervenga la Comisión de Distorsiones".
Presiones y propuestas
En esta coyuntura, las agrupaciones ya le pidieron recientemente a este organismo que aplique derechos compensatorios a tales envíos argentinos que, según distintas versiones, ingresarían con valores de entre el 35% y el 40% menores que en Chile.
"En Argentina hay una fijación de precios lesiva y, por lo tanto, hay precios artificialmente bajos que no se corresponden con la realidad", sostuvo Javier Pardo, presidente de Aproleche, quien agregó que "eso provoca que a los exportadores transandinos les resulte más atractivo enviar sus productos a Chile", concluyó.
La propuesta que estudian presentarle al Gobierno es la aplicación de un arancel del 35% para los productos argentinos dado que, argumentan, se puede probar el daño que le estarían causando a la industria chilena.
Según Fedeleche, en un informe de coyuntura del mes de enero, durante la campaña 2005, la participación de la Argentina llegó a concentrar el 47% del volumen total importado.
Sin embargo, en enero último la participación ya había aumentado al 62%. Como contrapartida, las compras de productos uruguayos y brasileños bajaron del 24% al 14% y del 10% al 8%, respectivamente.
Sin embargo, el último informe disponible, del mes de abril, señala que el nivel de participación de los productos argentinos alcanzan al 70%.
La entidad anunció que seguiría con interés la evolución de las importaciones provenientes de la Argentina y apuntó especialmente a la leche fluida, el dulce de leche, los helados y los yogures. "Fedeleche mantiene un análisis permanente y pormenorizado de éstos y otros indicadores vinculados con el vecino país, a fin de reaccionar oportunamente ante una situación que implique poner en riesgo el futuro de la actividad lechera nacional", señaló el Departamento de Estudios de la entidad el mes pasado.