En los próximos dos años, la Asociación Peruana de Productores de Azúcar y Biocombustibles (Appab) estimó que ya están aseguradas inversiones por 480 millones de dólares en 41.000 hectáreas de plantaciones, pertenecientes a seis proyectos privados.
"Vemos inversiones potenciales del orden de los 2.000 millones de dólares (...) El 'trigger' (disparador) para que se inicie el proceso de inversión es exclusivamente ese (el beneficio tributario). No esperamos nada más," dijo Bustamante en una conferencia con la prensa extranjera.
Bustamante señaló que a diferencia del caso de Estados Unidos, donde el biocombustible producido a base de maíz ya mermó áreas de cultivo para consumo humano y por ende generó un alza en los precios de ese grano, en Perú, los terrenos destinados al azúcar con la que se elaborará el etanol serán exclusivos.
"Las 41.000 hectáreas de este paquete de proyectos, todos están en terrenos eriazos (...) En el Perú no hay un conflicto con el tema alimentario," afirmó Bustamante.
La demanda anual peruana de azúcar para consumo humano e industrial es de 950.000 toneladas, de las cuales 860.000 toneladas son cubiertas por las empresas que operan en el país. Para el 2008 se espera abastecer el total de la demanda local, según Appab.
Los productores azucareros de Perú piden que el Gobierno incluya al etanol en una lista de productos agrícolas que pagan la mitad del impuesto a la renta, con el fin de impulsar el desarrollo de esa industria.
Etanol para la exportación
Entre las firmas con proyectos en Perú figura la estadounidense Maple, con 10.000 hectáreas para cultivo, que anunció el miércoles el inicio de la siembra de caña de azúcar en el norte del país.
Además de los proyectos ya encaminados, la Appab ve una inversión potencial de 580 millones de dólares para reconvertir sembrados en la desértica franja costera de Perú, como el arroz, cuyo cultivo requiere demasiada agua.
También contempla invertir unos 1.100 millones de dólares para sembrar caña de azúcar en los grandes terrenos de la Amazonía peruana en el este del país, una zona con enormes recursos hídricos pero poco aprovechada por su difícil acceso.
Con estos terrenos, Perú completaría casi 200.000 hectáreas de cañaverales, cuya producción de etanol se destinaría en un 95 por ciento a la exportación, con ingresos anuales de 950 millones de dólares.
"Esta va ser una industria fundamentalmente de exportación," recalcó Bustamante.
La Appab estima que la demanda peruana de etanol será abastecida con 10.0000 hectáreas de cultivos, equivalentes a unos 24 millones de galones anuales destinados para la mezcla con gasolinas.
Perú promulgó en el 2006 una Ley de Promoción de Biocombustibles que estableció que desde el 1 de enero del 2010 todas las gasolinas que comercialicen en el país deberán contener en su composición un 7,8 por ciento de etanol.
El desarrollo de la industria del etanol se ha convertido en una prioridad mundial, al ser una alternativa para disminuir la contaminación del planeta frente a otros combustibles más caros y "sucios," como el petróleo, según expertos.
Perú, en línea con varios países sudamericanos, busca desarrollar proyectos de cooperación regional para producir combustibles renovables como el etanol, cuyo consumo podría incrementarse significativamente para el 2012 en Estados Unidos, a 11.200 millones de galones anuales, según datos oficiales.
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