A su vez, Zoellick advirtió que los elevados precios de los alimentos pueden hacer aumentar drásticamente el hambre y la malnutrición y crear una nueva generación de pobres. “Hay unos 15 países particularmente vulnerables a los altos precios de los alimentos y de la energía, sobre todo África. Necesitamos esfuerzos concretos para atender a estas poblaciones”, indicó Zoellick.
Sobre este punto, el ministro indio de Comercio destacó que 25 millones de personas en India han pasado de comer una vez por día a dos veces por día, y alertó que los precios de algunos productos alimenticios se han duplicado. “El año próximo estaremos discutiendo esto”, añadió.
Lamy sostuvo que el alza del costo de los alimentos es un tema complejo porque políticamente tiene un impacto sobre los grandes exportadores de productos agrícolas, que necesitarían una mayor reducción de los subsidios.
Por su parte, el director financiero de la empresa estatal brasileña Petrobras, Almir Barbassa, defendió el cultivo agrícola para producir biocombustibles en vez de alimentos. “Con el precio elevado del petróleo es mejor utilizar la caña de azúcar para producir etanol que emplearla para producir azúcar”, recalcó. Además, afirmó que el destino de los cultivos depende de los campesinos y no del mercado.
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