Las cotizaciones de commodities volvieron a retroceder esta semana, pronunciando la recaída que vienen protagonizando hace meses tras el estrepitoso ascenso que las colocó en niveles récord apenas hace cinco meses. El petróleo continúa siendo el líder del descenso generalizado de precios, acompañado esta semana por amplias caídas en el etanol (tanto de maíz como de caña de azúcar), el aceite de girasol de Rosario y la avena de Chicago. La soja registró un leve descenso semanal, aunque hay que destacar que en el transcurrir de los últimos siete días su precio rompió el piso de los 300 dólares la tonelada. No obstante, culminó posicionándose por encima de esa referencia.
Durante los primeros días de esta semana las bolsas registraron leves subas y pudo detectarse la primera reacción positiva de los mercados a las palabras del Presidente electo de Estados Unidos, Barack Obama, sobre la necesidad de sostener la industria automotriz. Pero luego el sector bursátil volvió a concentrarse en la precariedad de los balances de las grandes empresas, que en los últimos días no han hecho más que anunciar noticias negativas. De esta manera, los indicadores de las principales bolsas estadounidenses cerraron con pérdidas.
Las cotizaciones de las materias primas fueron un espejo del resurgimiento del malestar. Entre ellas, el crudo WTI se cotizó a 43,52 y arrojó una pérdida semanal del 6,99%, mientras que el Brent europeo cayó un 6,69%.
Las pizarras de la Bolsa de Chicago mostraron un descenso de apenas el 0,06% en la cotización de la soja, ubicándose por encima de los 304 dólares la tonelada. Por su parte, la harina y el aceite registraron, después de mucho tiempo, alzas del 0,97% y el 1,02%. El maíz, cuya cotización está fuertemente ligada a la de la soja, retrocedió un 1,58% en Chicago, quedando en alrededor de 128 dólares la tonelada.
El descenso en la soja y el maíz fue moderado ya que hubo un conjunto de factores que jugaron a favor del precio de las oleaginosas. En primer lugar, la soja se vio fortalecida por las reducidas reservas de Estados Unidos. A su vez, se registraron algunos reposicionamientos de contratos frente a la próxima publicación del informe mensual de oferta y demanda global de granos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés). Las mermas del dólar frente al euro también alentaron los futuros, ya que el dólar más débil reduce el costo de las materias primas estadounidenses para los clientes del extranjero, impulsando los precios. A su vez, se estima que el tiempo más seco y las temperaturas más bajas que se presentaban en el sur de Brasil beneficiarían el desarrollo del cultivo.
"Estábamos sobrevendidos y se produjo un rebote", dijo Paul Haugens, Vicepresidente de Newedge USA. Esta era la sensación a comienzos de la semana, cuando las cotizaciones se recuperaban luego de un final de la semana desastroso. Los mercados se habían desplomado el viernes, cuando el maíz cayó por debajo del piso de 3 dólares el bushel (alrededor de 118 dólares la tonelada) por primera vez en más de dos años, mientras la soja cayó a menos de 8 dólares por bushel (en torno a los 293 dólares la tonelada), lo que no ocurría desde mayo de 2007. "Estamos rebotando por razones macroeconómicas", dijo un corredor francés, que mencionó el tono positivo por las propuestas de rescate de los Estados Unidos. "El mercado necesitaba recuperar el aliento", agregó.
Sin embargo, el buen pasar de los primeros días de la semana no fue suficiente para hacer despegar los precios. Además de la decadencia del petróleo, el pronóstico de lluvias para las regiones productoras de Argentina fue un factor trascendente que le agregó presión bajista a la soja y al maíz y que terminó de inclinar la balanza semanal hacia el lado negativo. En efecto, la soja argentina fue la que más perdió en la semana: 1,56%. La brasileña, en tanto, aumentó un 0,27%. En definitiva, el rebote que se vivió a principios de la semana fue modesto porque los fundamentos de la economía real siguen siendo bajistas, con una oferta global fuerte y un dólar débil, lo que hace más difícil (exceptuando a Estados Unidos) exportar granos.
En principio, la perspectiva sigue siendo sombría, ya que persisten los temores de que la demanda se debilite debido a las flaquezas de la economía mundial. "El dólar estadounidense está un poco más débil, lo que está también ayudando a las materias primas, pero los mercados de granos aún se mueven por otros mercados y por el ambiente macroeconómico general", dijo Pat Cogswell, operador de MF Global Australia.
Pero la figura de la semana a la hora de hablar de cotizaciones volvió a ser el petróleo, que cada vez se encuentra más cerca de romper el piso de los 40 dólares el barril. Muy lejos parecen ya los casi 150 dólares que en julio se pedía por barril. La caída de la semana para el WTI fue del 7%, y podría haber sido más amplia si no se hubieran dado una serie de factores. Primero, el socio líder de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), Arabia Saudita, dio señales de que recortaría sus despachos de enero en momentos en que la crisis económica sigue deprimiendo la demanda. Arabia Saudita, el mayor exportador de crudo, se adelantó a una reunión de la OPEP la próxima semana, y dijo a algunos de sus principales clientes que recibirán menos cantidades de petróleo en enero. "Son recortes bastante severos, van a recortar seriamente", dijo un operador.
Además, los inventarios de crudo en Estados Unidos subieron en 400.000 barriles a 320,8 millones, con las existencias de destilados y gasolina creciendo también, según informó la Administración de Información de Energía, que estima que el precio promedio del petróleo se ubicará en los 51 dólares por barril en 2009. "Si eras pesimista sobre el petróleo y estabas esperando un regalo de Navidad, conseguiste todo lo que querías", dijo Phil Flynn, analista de Alaron Trading en Chicago. El aumento en las existencias de combustible en Estados Unidos y en otras naciones consumidoras ha elevado los temores de una baja en la demanda debido a que la desaceleración económica mundial comienza a recortar el consumo. El mercado está ahora en vilo por la reunión de la OPEP el 17 de diciembre en Argelia, donde se espera que el grupo recorte su suministro en hasta 2 millones de barriles por día en su apuesta por frenar la caída en los precios que han perdido más de 100 dólares desde su récord de 147,27 dólares el barril en julio. El Ministro de Energía ruso, Sergei Shmatko, dijo que los miembros de la OPEP están preparando un "recorte significativo" en la producción de petróleo, y que el bombeo ruso caerá en 2008 a pesar de los esfuerzos del Gobierno por aumentar la producción.
Un dato para tener en cuenta es que las importaciones chinas de crudo en noviembre cayeron a su mínimo del año. Así, el segundo mayor consumidor de petróleo del mundo recibió 13,36 millones de toneladas el mes pasado, según datos oficiales, un 14,6% menos que en octubre y un 1,8% menos que en noviembre del año pasado.