Mientras los derechos de exportación del aceite de soja saltaron de 24 a 32%, el del biodiésel seguirá siendo de 5%, con reembolsos de 2,5%, ya que no fue incluido en la resolución que redactó Economía.
Con apenas dos plantas operativas, de escala industrial, ya se llevan exportadas 145.000 toneladas de biodiésel. La medida tomada por Peirano y anunciada junto al secretario Javier de Urquiza, aumenta en 8 puntos porcentuales el diferencial de retenciones entre ambos productos íntimamente emparentados.
Para mantener la diferencia que tenía hasta el presente, tendrían que haber llevado las retenciones del biocombustible a 13%.
Las medidas tuvieron fuertes repercusiones en el sector ya que mientras los pequeños y medianos chacareros van a percibir casi 70 dólares por cada cien que produzcan de soja, las grandes firmas multinacionales en su mayoría productoras de aceites de soja y dueñas de "pools" de siembra se benefician con la exportación de biodiésel que prácticamente no tiene retenciones y emplean poca mano de obra.
"Es menos plata que va a circular en los pueblos y ciudades de nuestra zona", adelantó al programa "Desafíos Productivos" (CableVisión Santa Fe) el presidente de CARSFE, Dr. Rubén Ferrero, con respecto del aumento de los derechos de exportación, comúnmente conocidos como retenciones.
Momentos antes se había conocido un escueto comunicado de prensa de CARSFE expresando un "rotundo rechazo a esta nueva transferencia de renta genuina agropecuaria a las arcas fiscales nacionales".
"Estas actitudes unilaterales por parte del Gobierno Nacional - dice la entidad confederada- generan un mayor desaliento e incertidumbre, frenando las inversiones en un sector que anualmente es el que más invierte, produce y aporta riqueza para el país".
De todos modos, el aumento de las retenciones generó un contrapunto entre dos entidades del campo: Federación Agraria Argentina y CARSFE.
Mientras la segunda plantea el rechazo de plano (las retenciones), e inclusive amenaza con ir a la Justicia, FAA consideró que "esta medida podría constituirse en una herramienta de política agropecuaria en lugar de tener el afán netamente recaudatorio con el que se presenta hasta aquí", a la vez que planteó debatir sobre los fines de los fondos que recaudará el Gobierno nacional (calculados en 1.200 millones de dólares extras) y propone a cambio "la instrumentación de medidas segmentadas que por vía de reintegros tengan en cuenta la diversidad de productores, para que en nuestro país se consolide un modelo de agricultura con agricultores".
Se basa la FAA en que "hoy en la Argentina el 4 por ciento de los productores más grandes concentra el 60 por ciento del volumen total de soja, y el incremento anunciado hoy no hace más que favorecer a esos actores más concentrados del sector, que hace años se vienen apropiando del grueso de la renta agraria.
Y no es para menos, Andrea Grobocopatel, directora de finanzas de Los Grobo, uno de los principales pooles agroindustriales de la Argentina, aseguró que con la suba de las retenciones a la exportación de granos anunciada el miércoles, "el Gobierno gana casi cuatro veces más plata que los propios productores".
Para la hermana de Gustavo Grobocopatel, más conocido como el rey de la soja, "el principal perjudicado por la medida es el pequeño productor agropecuario que, con suerte saca 70 dólares en el actual contexto, mientras que el Gobierno recauda a lo mejor 300 dólares por cada hectárea de soja o trigo".
Recordemos que el aumento en las retenciones a la soja, trigo y maíz tiene como argumento estatal la contención de los precios internos y también en cuanto a los incentivos para el crecimiento de largo plazo.
El presidente de CARSFE dice que ese discurso es "falaz" porque "los precios internos de los productos siguen encareciéndose; es una medida netamente fiscal que, dicho sea de paso no sabemos adónde va a parar", sentenció Ferrero.
Bien vale tener en cuenta que "la exportación de granos y oleaginosas correspondiente a la campaña 2006/07 habría aportado al fisco 4,1 mil millones de dólares y puede estimarse que la contribución de la campaña 2007/08 aumentará 2,8 mil millones de dólares, hasta 6,9 mil millones.
Ahora bien: el biocombustible paga sólo el 5% de tributo con el 2,5 de reintegro, sin contar que la producción de biodiésel está amparada por beneficios impositivos nacionales y provinciales que establecen desgravación del IVA y la amortización acelerada en el impuesto a las ganancias. Mientras tanto, el aceite de soja aporta el 27%; o sea que producir biodiésel sería el atajo perfecto para evitar el pago del 24% en concepto de retenciones.
De acuerdo con un trabajo elaborado por el colega Germán de los Santos para El Ciudadano de Rosario, la provincia de Santa Fe está concentrando la mayor porción de la torta de inversiones en el sector, encabezados por la aceitera Vicentín que acaba de inaugurar la planta productora de biodiésel más grande de Latinoamérica con una inversión de 40 millones de dólares en la planta de Renova enclavada en San Lorenzo, donde Vicentín tiene planta aceitera y puerto; allí se producirán 200 mil toneladas anuales de biodiésel y da trabajo a tan solo 40 personas.
Bien vale subrayar que están a punto de producir o en plena producción una decena de mega plantas elaboradoras de biodiésel que demandarán una inversión estimada en casi cinco mil millones de dólares que producirán más de un millón de toneladas de biocombustible, generando tan solo unos 300 puestos de trabajo.
¿Qué pasó con la Ley 26093 de Biocombustibles sancionada el año pasado que apuntaba a las PyMEs? Hasta ahora poco y nada; por ahora sólo unos pocos emprendimientos, la mayoría en vías de experimentación, al menos en la Provincia de Santa Fe, de productores para el autoconsumo.
Fuente: La Opinión de Rafaela - El Enfiteuta
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