El plan incluye que el país, que no tiene reservas de petróleo y compra todo el combustible que consume, deje de importar por lo menos 150 millones de dólares de carburante fósil en el mismo período.
"Estamos desarrollando un plan nacional (de biocombustibles) con una meta de cerca de 300 millones de litros de aquí al 2011 (...) es una oportunidad enorme para los capitales extranjeros" dijo el Ministro.
La meta es potenciar la producción de caña de azúcar para la fabricación del etanol y de aceites vegetales obtenidos a partir del coco y del tártago para la fabricación de biodiésel.
El funcionario señaló que actualmente seis firmas de Brasil, Estados Unidos y Japón están interesadas en instalar, en alianza con empresarios paraguayos, industrias procesadoras de caña dulce y anunció a su vez, que el gobierno prevé a mediano plazo, la construcción de una gran planta de biodiésel.
El Ministró subrayó “la agroenergía es el tema del momento en el mundo y Paraguay es un país con un gran potencial. Tenemos millones de hectáreas disponibles para cultivar".
Según Ibañez, Paraguay ofrece para atraer a los inversionistas, la presión fiscal más baja de la región, energía eléctrica abundante y barata, una fuerza laboral joven y un clima propicio para la producción agrícola.
“Tenemos además un mercado ampliado dentro del Mercosur que representa cerca de 400 millones de consumidores” aseveró el Ministro, refiriéndose al bloque comercial que su país integra junto a Brasil, Argentina, Uruguay y Venezuela.
El Ministro, reconoció que Paraguay necesita solucionar la falta de infraestructura vial, que sumado a su condición de país sin litoral marítimo, aumenta en casi 40% el costo de salida de sus productos a los mercados. “Este es un problema, pero a la vez una oportunidad. Hay mucho por hacer en puentes, inversiones físicas y ahí también se generan oportunidades para el inversor," enfatizó.
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