Señaló que el país necesitará producir 600.000 Tn de biodiesel (685 millones de litros) y 160.000 Tn de etanol (200 millones de litros), para satisfacer la demanda establecida en la nueva ley, lo que implicará el uso del 9% de la cosecha anual de soja y el 3% de la de maíz, de acuerdo la producción actual.
Según el Ingeniero Agrónomo Jorge Adámoli, Profesor de Ecología Regional de la Universidad de Buenos Aires e Investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) “antes de lanzar masivamente una campaña sobre biocombustibles es imprescindible tener en cuenta que debe evitarse un conflicto con la producción de alimentos. Los controles de precios en nuestro país, o el reciente ejemplo de México con el aumento del precio de las tortillas de maíz, deben servir de alerta”.
En opinión de St. James “en el corto plazo va a haber influencia porque el uso de los cultivos como energía va a afectar los precios. Pero estos desequilibrios en el mercado van a ser a corto plazo”.
Ambos coincidieron en que el biodiesel producido a partir de cultivos no tan atractivos para el sector alimenticio como la colza, la jatropha o el cártamo, podrían ser claves para terminar con el debate entre alimentos versus energía.
Añadió St. James, “estos cultivos pueden plantarse en zonas de baja producción agropecuaria, en tierras de poco valor, no requieren riego intensivo, no son atractivos para hacer alimentos y su semilla es de poco valor, pero son sumamente importantes para la producción de biodiesel”.
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