De acuerdo a estudios oficiales, Australia dejaría de exportar cereales a mediano plazo en caso de cumplir sus objetivos de producción de biocombustibles para los próximos años. De suceder así, pasaría de ser un país exportador a importador de cereales en años de sequía, como ocurrió el último año. La última cosecha se vio muy disminuida por la sequía y solamente se produjo la mitad de lo que produce el país normalmente (22 millones de toneladas anuales). El consumo promedio es de solamente ocho millones de toneladas anuales, el resto se dedica a la actividad exportadora. La meta de la industria bioenergética es producir en los próximos años 1.105 millones de litros de biocombustibles a partir de caña de azúcar y trigo. Siguiendo esta política, el ente Regulador Federal de la Tecnología Genética de Australia autorizó la utilización a campo limitado y controlado de treinta variedades de trigo con organismos genéticamente modificados capaces de resistir la sequía. Los genes resistentes a la sequía que harán transgénico al trigo se piensan obtener del maíz, el musgo y la levadura. Los campos de cultivo se ubicarán en Horsham y Mildura, ambas en la región de Victoria, contando con una superficie máxima de 0.315 hectáreas.
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