Según la publicación, se prevé que el futuro desarrollo de los biocombustibles tenga un impacto sobre el mercado de los cereales y los derivados de las oleaginosas, por lo que la producción de bioetanol y biodiésel se convertirá en un competidor parcial del empleo de estas materias en alimentación animal.
Por cada Tn de cereal se obtienen 350 kilos de bioetanol, y 335 de Subproducto Soluble del Grano Destilado y Seco (DDGS), ingrediente utilizable en alimentación animal. En el caso del biodiésel, el proceso de transesterificación determina la obtención de 100 kilos de glicerina como subproducto por cada Tn de biodiésel producida y si en su fabricación se emplea aceite de oleaginosas, (también se obtiene a partir de frituras y grasas animales) se obtienen también los turtós correspondientes, ricos en proteína.
Aproximadamente la mitad del contenido medio de un pienso es cereal, por lo cual, el hecho de destinar parte de la producción a la fabricación de bioetanol va a crear situaciones diferentes en función de la estructura productiva de los países, informó la publicación.
“Europa Agraria” informó que en España, la capacidad actual de producción de bioetanol es de 395.000 Tn al año, equivalentes a 1,1 millones de Tn de cereal y 350.000 ha de cultivo; y que en relación al biodiésel, la capacidad de transformación instalada es de 295.000 Tn anuales, principalmente a base de aceites usados, la cual se pretende multiplicar por cinco en los próximos diez años, utilizando para ello principalmente girasol y colza. Esto hará necesario destinar 400.000 ha para su producción, por lo que en conjunto se calcula una necesidad de superficie de 1.5 millones de ha adicionales a las actuales, para suministrar biocombustibles.
Se pretende llegar a la mitad de dicha superficie a partir de retiradas obligatorias. Sin embargo, teniendo en cuenta el déficit productivo estructural, la producción nacional no será capaz de cubrir las necesidades de pienso y energía, por lo que habrá que recurrir a la importación, señaló la publicación que añadió que en dicha situación, creará problemas de logística portuaria y transporte interno, y plantea el modo en que cambiará la dependencia respecto a un tipo de abastecimiento externo (el de combustible fósil) por otro (el de cereal).
A su vez, afirmaron que a causa del aumento de la demanda de aceites y grasas animales, estos ingredientes se volverán más caros, al igual que la soja, porque EE.UU. destinará más superficie a cultivo de maíz para producir bioetanol a costa de la utilizada en la producción de esta leguminosa.
En la Unión Europea, parte de la superficie de cereal se va a destinar a la producción de colza, por lo que los precios de la cebada importada también registrarán una subida de los precios.
En un futuro inmediato habrá un exceso de oferta de ingredientes proteicos y un déficit de energía ya que las modificaciones de los precios de algunos ingredientes al alza y otros a la baja determinarán un incremento neto de los costes de los piensos en las diferentes especies en función de su fórmula; el 8% en pollos; el 11% en aves de puesta; 9% en porcino; 5% en vacuno de leche y 10% en vacunos de carne, concluyó la publicación.
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