"La política del país respecto de los biocarburantes será modificada a partir del informe de la ADEMA”, aseguró la Secretaria.
Francia se ha convertido en uno de los mayores productores de biocombustibles en Europa luego de fijar una ambiciosa política que anticipaba dos años el objetivo de la Unión Europea de mezclar los biocombustibles con los combustibles fósiles.
Para alcanzar los objetivos previstos, es decir el 7% de corte para el año 2010, y el 10 % para el 2015- Francia implementó un sistema de reducción de impuestos para que los combustibles renovables fueran competitivos en comparación con los fósiles.
Estas medidas, alentaron a varias compañías privadas a desarrollar el sector mediante la construcción de varias plantas de etanol y biodiesel.
Sin embargo, varios informes a han puesto en tela de juicio la capacidad de los biocombustibles de contribuir a reducir la emisión de gases, o de terminar con la dependencia del petróleo.
Además, los biocarburantes han sido cuestionados por el consumo de agua requerido para producirlos, y hasta se los ha señalado como la principal causa del incremento de los productos alimenticios.
Kosciusko Morizet, señaló que los distintos planteos han logrado desconcertar la opinión de la gente y puntualizó “nos preguntamos si el discurso de que deberíamos avocarnos a la segunda generación tiene realmente sentido”.
Tanto científicos como productores han coincidido en que los biocombustibles de segunda generación, serían más efectivos para la lucha contra el cambio climático. Sin embargo, la tecnología no está lista y podrían tardarse años en producirlos de manera sustentable y redituable.
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