El proyecto es motivado principalmente por la Ley de Biocombustibles, recientemente reglamentada y que presiona a los ingenios a lograr la producción de los 280 millones de litros de etanol que necesitará el país para 2010, que es cuando se comience a aplicar la ley de corte obligatorio del 5% en todos los carburantes fósiles. El grupo está nucleado en el Centro Azucarero Regional de Tucumán (CART).
“Vale aclarar que no se trata de la construcción de una gran destilería, sino de una deshidratadora, que dejará agua como efluentes y no vinaza, que surge de la producción de alcohol”, señaló al diario local, La Gaceta de Tucumán, el presidente del CART, Julio Colombres. Además, dijo que se establecieron varias comisiones en el sector de la industria azucarera para trabajar en aspectos clave, como el lugar en que se instalará la planta, los aspectos jurídicos y administrativos, las cuestiones técnicas y el tema económico.
Es por esto que las empresas azucareras tienen como objetivo primordial poder subvencionar la construcción de una planta deshidratadora que les permitirá producir el etanol, que pertenecerá a todas ellas. Aunque no se precisó el lugar exacto de la construcción, la instalación estaría ubicada en la provincia de Tucumán, al noreste del país, ya que es el lugar que cuenta con 15 de las 23 empresas procesadoras de caña de azúcar de todo el país.
El proceso de la planta consiste en evaporar el 4% del agua que trae el alcohol hidratado, para que el deshidratado resultante pueda ser mezclado por las petroleras en las refinerías. La construcción se llevará acabo entre 9 y 12 meses y la inversión inicial del proyecto rondará los 14 millones de dólares.
Por su parte, el Ministro de Desarrollo Productivo de Tucumán, Jorge Gassembauer, le dijo al diario que su provincia dará un apoyo económico al proyecto, aunque se abstuvo de especificar el alcance. En tanto, el Director Ejecutivo de la Asociación Argentina de Biocombustibles e Hidrógeno (AABH), Claudio Molina, en declaraciones al diario bonaerense, El Cronista, dijo que “las inversiones necesarias para reconvertir a los ingenios hoy existentes serán del orden de los 200 millones de dólares en menos de tres años”.