El proyecto involucrará a universidades, laboratorios nacionales y compañías privadas. El objetivo de los centros es llevar nuevas tecnologías al mercado en los próximos cinco años, aseguró el Departamento de Energía. Los nuevos institutos perseguirán el objetivo de elaborar etanol producido a partir de desperdicios de la agricultura y de bosques de manera tal que sus costos lo hagan competitivo con el tradicional etanol basado en el maíz. Los avances en esta materia supondrán una reducción del orden del 20% del consumo norteamericano de combustible durante la próxima década. Los centros bioenergéticos se enfocarán en encontrar microbios naturales que puedan romper el lignin (un compuesto químico que es parte integral de las paredes celulares de plantas y árboles) para dar acceso al material combustible interno, la celulosa. A partir de esto, se buscarán nuevos y más eficientes métodos para convertir la celulosa en etanol u otro tipo de biocombustible que sirva como sustituto de la gasolina. De acuerdo al Subsecretario de Ciencias del Departamento de Energía, Raymons L. Orbach, la celulosa puede convertirse en etanol o en otros combustibles líquidos como el butanol y el biodiesel. «Estas investigaciones son críticas porque la producción futura de biocombustibles requerirá el uso materias primas diversas, no sólo el maíz, incluyendo material celulósico como residuos de la agricultura, hierbas, álamos, plantas y porciones de cosechas no comestibles», dijo el Departamento de Energía. Los tres centros bioenergéticos se localizarán en Oak Ridge (Tennessee), Madison (Wisconsin) y Berkeley (California) y se espera que comiencen a funcionar en 2008.
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