La llamada "Expedición del Centro del Artico" (ACEX), de expertos estadounidenses, logró extraer un cilindro de sedimentos de 400 metros de longitud del arrecife de la región de Lomonosov, a 1.000 metros bajo la superficie del mar y a unos 250 kilómetros del Polo Norte, según detalla la revista Nature.
El sedimento dentro de un cilindro de muestras de 400 metros de largo, proporciona un registro de 56 millones de años sobre las tendencias de la temperatura del continente. Revela que hace aproximadamente unos 45 millones de años, el Ártico se convirtió de un invernadero caliente.
Las evidencias, aseguran los científicos, prueban que la temperatura de la superficie del Océano Artico era de 18 grados centígrados y no soportaba ninguna capa de hielo hace más de 55 millones de años.
Fue poco después cuando, durante un período de calentamiento planetario conocido como Máximo Termal Paleoceno-Eoceno, las temperaturas del Artico subieron hasta 23 grados centígrados, más de 10 grados por encima de lo que hasta ahora creían los expertos. El estudio establece que ese cambio ocurrió como consecuencia de una enorme liberación de gases que causan el denominado "efecto invernadero", como el dióxido de carbono, procedente de volcanes o de metano congelado bajo el mar.
Seis millones de años más tarde, el Artico se tornó en un mar con una superficie de agua líquida y un cierto tono verde al estar cubierta ligeramente por helechos. Después, hace unos 45 millones de años, la Tierra sufrió un descenso violento de temperatura, es decir, que dejó de ser un templado "invernadero" para convertirse en un "iglú", agrega.
Ese brusco enfriamiento alteró los vientos, las corrientes oceánicas y las temperaturas marinas y terrestres, lo que tuvo un gran impacto en la vida animal y vegetal del planeta.
A diferencia del calentamiento actual, el calentamiento ancestral no estaba asociado con las actividades humanas, por supuesto.
"El calentamiento actual del Ártico, a todas luces, puede atribuírsele al impacto ocasionado por la humanidad sobre el planeta", dijo Kate Moran, profesora de oceanografía e ingeniería oceánica de la Universidad de Rhode Island. "Pero como sugieren nuestros datos, los procesos naturales que se sucedían en el pasado también ocasionaron un calentamiento significativo y un enfriamiento del Ártico".
Los nuevos estudios, sugieren que estas concentraciones de gas de invernadero tan inusualmente altas, deben de haber estado acompañadas por otros factores para hacer que el agua estuviera tan caliente. Estos estudios, incluyen mezclas de océanos debido a los huracanes y a nubes polares estratosféricas, nubes polares de la segunda capa de la atmósfera de la Tierra.
Los científicos también han averiguado que la congelación de los dos polos de la Tierra se produjo de forma casi simultánea hace 45 millones de años, frente a la antigua teoría de que los glaciares de la Antártida se formaron antes que los del Artico.
"Existía poca evidencia directa de la historia ambiental del Océano Ártico antes de nuestro crucero, en parte debido a los grandes retos tecnológicos para recolectar las muestras", dijo Moran. "Anticipamos que nuestros datos serán utilizados por creadores de modelos de clima para darnos una información mejor acerca de como ocurren los cambios climáticos y a donde puede estarnos conduciendo el clima global".
"Ahora, mucho de lo que sabemos sobre la evolución glacial en la Tierra tiene más sentido", señaló el profesor Steven Clemens, uno de los autores del estudio y miembro de la Brown University (Rhode Island, Estados Unidos), a la agencia EFE.
Según Clemens, los resultados de la investigación también subrayan "la importancia de los gases que provocan el efecto invernadero como causante del cambio climático".
"Si añades o retiras grandes cantidades de dióxido de carbono en la atmósfera, verdaderamente obtendrás un cambio climático global", agregó.
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