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Fuentes del Colegio de Osteópatas afirman que el crecimiento de la demanda se volvió exponencial este último mes, en paralelo con los avances de la investigación sobre la mafia de suministraba a pacientes medicamentos adulterados o vencidos, cuyos verdaderos alcances aún se desconocen. Otro tanto ocurre con la inscripción de profesionales que desean estudiar osteopatía durante el ciclo lectivo 2010.
La osteopatía es una medicina en sí misma, surgida a fines del siglo XIX, definida por sus profesionales practicantes como la “cura a través del tacto” o “el diálogo entre la mano sensible y los tejidos”. En Europa, especialmente en las islas británicas, los países nórdicos y en Francia, donde la osteopatía está más desarrollada, es común consultar al osteópata por dolencias y problemas posturales, pero también por enfermedades más complejas. Son países con sistemas de salud fuertemente orientados a la prevención y la atención primaria.
“Nosotros tratamos al paciente como un todo, como un ser. No nos concentramos exclusivamente en el órgano dañado ni nos abstraemos del resto”, sostiene el Dr. Juan Pablo Bunge, director de la Escuela Superior de Osteopatía Fulcrum. “Desde nuestra concepción, es absolutamente lógico que un sujeto que teme perder su empleo o que se ve obligado a trabajar más horas para mantener el mismo nivel de vida esté angustiado o ansioso y eso tenga consecuencias en el estado general de sus órganos, tejidos y huesos”. Según Bunge, las consultas por contracturas, inflamaciones y molestias musculares aumentan todos los años pero, en tiempos de crisis económica, directamente se duplican. Ocurrió en 2001-2002 y volvió a ocurrir desde 2008.
Respecto de la investigación que involucra a droguerías y obras sociales, que empieza también a generar cuestionamientos de los pacientes a los médicos, se muestran mesurados. “Debemos ser igualmente cautos con este tema. Determinados diagnósticos requieren un tratamiento farmacológico. No se puede poner todo en la misma bolsa ni contribuir a generar pánico. Que los colegas quieran aprender y practicar este antiguo saber que es la osteopatía es, en cualquier circunstancia, una buena noticia”.
“Frente a muchas dolencias extendidas, producto de la vida en grandes centros urbanos, la respuesta de la medicina tradicional es química o farmacológica. Se trata el síntoma, en este caso el dolor de espalda, sin observar sus causas profundas. Para el osteópata, las respuestas y fuerzas capaces de reparar la dolencia están en el propio cuerpo y deben ser liberadas y puestas en acción con mecanismos adecuados. En cambio, la mayoría de los analgésicos antiinflamatorios, producen un alivio momentáneo del dolor y con el uso frecuente producen los conocidos efectos adversos gástricos, renales y alteraciones de la coagulación, que pueden derivar en hemorragias intestinales". Más información en: www.osteopatiafulcrum.com.ar, www.colegiodeosteopatas.com.ar, www.osteopathie-canada.ca.
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