Rómulo Caba, de la Revista “El Vino y su Industria”, tras asistir en Córdoba a la Expo Delicatessen y Vinos, comentó que periodistas de entre otros lugares, Córdoba, Rosario, Santa Fe, y Buenos Aires, le pidieron informes para asociarse al CAPEVI, entre ellos Fernando Vidal Bussi, uno de los comunicadores de mayor reconocimiento y trayectoria en el mundo del vino vernáculo.
Por su parte, nuestro referente en el sur mendocino, Luis Martini, de San Rafael, nos acercó una iniciativa para organizar una invitación de las bodegas de esa Denominación de Origen a los miembros del CAPEVI para visitarlas; y en el mismo sentido, una idea similar plantearon nuestros colegas de la provincia de San Juan.
Un crecimiento constante y una consolidación determinante que va conquistando esta asociación de hombres de prensa, que ya no la puede parar ningún obtuso que no le haga foco a la realidad, y que apunta a que sean los especialistas en estos temas los que comuniquen con solvencia el posicionamiento del vino argentino en todos los foros en donde nos convoquen.
En esta oportunidad, uno de nuestros compañeros, Oscar Pinco (Agencia Télam) se puso el delantal y el toc de chef, y con su wok y cacerolas nos cocinó “Goulash a la húngara con spaetzles”, ampliamente aprobado por todos los comensales.
Pinco, sobre la manera de preparar su plato, explicó: “La noche anterior corte en cuadraditos unos 3 kilos y medio de peceto, y los dejé en leche. A media mañana comencé el proceso de cocción, cuyo secreto radica en el tiempo del mismo, ya que si se cocina alrededor de tres horas la ternura de la carne va a estar asegurada. Por un lado, utilizamos el wok, con un fondo de aceite de oliva para sellar la carne. Paralelamente, en una cacerola vamos sofritando unas cinco cebollas que las procesamos para que queden bien picaditas. Antes que se lleguen a dorar, las caramelizamos con un toque de azúcar, y luego le picamos dos morrones, agregamos sal, un poquito de pimienta, dos cucharadas grandes de pimentón dulce, y un sobre de caldo para saborizar (sabor mediterráneo) y empezamos a volcar los daditos de carne ya sellados. Una vez mezclados bien todos los elementos, le agregamos una botella de vino blanco chenin, una taza de leche, y un pote de 250 gramos de crema”.
Sobre los spaetzles, explicó: “Son pequeños ñoquis, que también se pueden reemplazar por estos. Se cocinan en una cacerola, con agua, sal y aceite, hasta que rompa el hervor (unos 10 minutos) y que los mismos empiecen a flotar en la superficie. Los colamos, y luego volvemos a colocarlos en la olla y los mezclamos con manteca y un pote de crema de leche. Y los servimos junto al goulash en una cazuelita de barro”.
Comimos de entrada unas empanaditas, y las acompañamos con un “Amore Rose 2009” de Bodega Cicchitti (blend 45% Sangiovese; 40% Merlot; y 15% Malbec) –fantastico-; y dos blancos: un Santa Julia Pinot Grigio; y un Casona Iselín Chenin 2008 (de San Rafael).
Para el plato fuerte se maridó con diversos tintos. Empezamos con los jóvenes Trivento Tribu Malbec; Santa Julia Merlot. Luego pasamos a los más complejos: Durigutti Malbec 2008 (Wine Spectator le dio 90 puntos); un San Huberto Cabernet 2007. Y lo mejor del almuerzo: el “Navarro Correas Colección Privada Selección del Enólogo 2005”, un vino de calidad sobresaliente, cuyo corte es 50% Malbec, 40% Cabernet Sauvignon, y 10% Merlot, añejado durante 14 meses en barricas de primer uso de roble francés, con una estiba prolongada de 36 meses en botella.
Con el postre, un flan casero con dulce de leche, lo acompañamos con un “San Felipe Tardío 2003”, un cosecha tardío blanco compuesto por un blend de Chardonnay, Gewürztraminer, y Semillón. Finalmente, con una torta de chocolate, se brindó con un espumante Norton Demi-Sec.
El próximo encuentro será, como siempre el último sábado de cada mes, el 28 de agosto, en el que pueden ser invitados el ingeniero agrónomo Marcelo Canatella (asesor de los viñedos del francés Michel Rolland), o el enólogo Angel Mendoza.