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La ex princesa del pop lo hizo otra vez: mientras salía de un bar con sus amigos, varios fotógrafos la captaron semidesnuda, y es que el vestido que llevaba se le resbalaba por el pecho “sin querer”. La rubia subió a su auto de una forma muy particular.
Cómo estará de devaluada la pobre Britney Spears que, cuando sus ligeros vestidos se deslizan sorpresivamente y dejan al descubierto las partes adonde no llega el sol, los testigos agradecen que se haya puesto ropa interior. Bueno, a medias.
Dispuesta a despejarse de sus problemas con el alcohol y los maridos, la ex princesa del pop visitó un pub de Hollywood.
Enfundada en un brillante vestido de raso verde, la rubia (usaba una peluca para disimular su cabeza calva) salió del lugar alrededor de las 2.30 de la madrugada, acompañada por sus amigos. Y ahí es cuando dio la nota.
Mientras caminaba hacia el vehículo, la tela del vestido comenzó a resbalarse amenazante. Sin que Spears lo “notara”, el raso se deslizó tanto que dejó al descubierto uno de sus pechos.
Pero eso no fue todo. A pesar de ya había mostrado más de lo aconsejable, la cantante se subió al auto de una forma particular. Para pasar desde el asiento de adelante al de atrás, se trepó sobre las sillas.
No calculó que, nuevamente, su corto vestido le jugaría una mala pasada: la tela no llegó a cubrir el trasero de Spears, que posó para los flashes. “Por suerte, esta vez usó una bombacha”, comentaron los fotógrafos.
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