Luego de un año lleno de escándalos, desengaños amorosos y cambios radicales de look, Britney Spears está determinada a regresar a su imagen sensual. Pero, tras horas de dieta y ejercicios, siempre termina con una hamburguesa en la mano.
La cantante parece no poder controlar su pasión por la comida chatarra y de camino a su casa suele pasar por un local de comida rápida. Pese a su intención de recuperar el cuerpo con el que sedujo en sus shows, su pasión por las malteadas y las hamburguesas es incontrolable.
Britney se encuentra trabajando de regreso en el lanzamiento de su disco. Para recuperar su estado físico se entrena en un estudio de danza de Hollywood. Sin embargo, sigue fumando un promedio de 20 cigarrillos por día.
Las visitas a los locales de comida chatarra son rutina y la ingesta de Red Bull algo habitual en su dieta, según anunció el diario The Sun.
Al parecer a la cantante no puede dejar a un lado esos “codiciados gustos”. Se cree que parte de esta “enfermedad” por la comida basura es debido a que la blonda esta pasando por una etapa depresiva.