La televisión pública dijo que hay 77.738 muertos y 55.917 desaparecidos, es decir 133.655 afectados, a los que hay que sumar 19.359 heridos. El anterior balance oficial, ofrecido sólo un día antes, cifraba los muertos en 43.318 y los desaparecidos en 27.838.
Las organizaciones de asistencia creen que hay 2,5 millones de supervivientes que necesitan urgentemente comida, agua, refugio y cuidados médicos, y advirtieron que el número de víctimas aumentará si todo eso no llega inmediatamente.
Frente a la gravedad de la situación, el comisario de Desarrollo de la Unión Europea, Louis Michel, anunció que más de 100 médicos asiáticos 'obtendrían la visa y el permiso' para entrar el sábado en el país. 'Respecto a esto, ahora las cosas están cambiando', se felicitó, de vuelta en Bangkok, después de dos días de negociaciones con el régimen militar para que acceptara la ayuda internacional.
Las fuertes lluvias que cayeron el viernes castigaron aún más a la región del delta de Irrawaddy, la más afectada por el ciclón, en el sur de uno de los países más pobres y aislados del mundo.
La representante de la Federación Internacional de la Cruz Roja, Bridget Gardner, de regreso tras un viaje al Irrawaddy, relató haber presenciado 'muchos actos de heroísmo' de voluntarios birmanos, ellos mismos damnificados, que ayudaban a sus compatriotas a título individual.
La ONU espera el resultado de una reunión ministerial, el próximo lunes en Singapur, de los países de la Asociación de Naciones del Sureste Asiático (ASEAN), de la que Myanmar forma parte, para decidir el lugar y los participantes en otra 'conferencia de petición de fondos', declaró Montas.
La conferencia de donantes podría celebrarse el 24 de mayo en Bangkok, según fuentes diplomáticas.
Gracias a la mediación de los países asiáticos, la comunidad internacional intenta que Myanmar atienda a razones, aunque el ministro francés de Relaciones Exteriores, Bernard Kouchner, ya consideró el jueves que la intransigencia de la junta birmana raya con el "crimen contra la Humanidad".
Pese a la situación, el régimen anunció la victoria del referéndum para adoptar una nueva constitución, celebrado el sábado con varias partes del país anegadas y miles y miles de personas desaparecidas o muertas. Rangún dijo que la votación, la primera desde 1990, era un nuevo paso hacia la democracia, pero muchos estiman que sólo servirá para dar más poderes a los militares.
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