Expertos británicos consideran posible modificar la dieta de los rumiantes, como las vacas, para que se produzca menos metano, un gas de efecto invernadero más potente que el dióxido de carbono.
Los expertos del Instituto de Investigaciones Medioambientales de Aberystwyth (Gales, Reino Unido) consideran que los granjeros podrían ayudar a combatir el cambio climático cultivando variedades de hierba para el forraje que tengan mayores niveles de azúcar, el llamado trébol blanco y otras leguminosas.
Un régimen alterado de ese modo puede modificar la forma en la que las bacterias en los estómagos de los rumiantes convierten el material ingerido en gas, que luego sueltan por ambas extremidades, pero de modo especial, y contrariamente a lo que comúnmente se cree, en forma de eructos por la boca.
Una vaca puede producir diariamente entre cien y doscientos litros de metano. Además de reducir la producción de metano en la cabaña, el cultivo de ciertas leguminosas como el trébol puede ayudar a mejorar los niveles de nitrógeno del suelo porque esas plantas atraen de de forma natural bacterias y hongos que fijan el nitrógeno de la atmósfera.