Según había informado días atrás el ministro de Transporte y Obras Públicas, Víctor Rossi, una delegación de empresarios de la papelera portuguesa Portucel se reunirá mañana lunes en Montevideo con autoridades del Gobierno de Uruguay, para evaluar la posibilidad de instalar una planta en ese país.
La noticia se da justo cuando se cumplen cinco meses de que la planta finlandesa Botnia en Fray Bentos ha comenzado a funcionar.
El establecimiento de esta planta junto con la española Ence llevó a la peor crisis en décadas entre los gobiernos de Montevideo y Buenos Aires y reclamos cruzados frente a la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya, donde se lleva adelante un juicio.
Las autoridades argentinas y grupos de vecinos de la provincia de Entre Ríos rechazaron la instalación de las mismas, construida sobre el río Uruguay, frontera natural entre los dos países, con el argumento de que causarán daños al medio ambiente de la zona, lo que es negado por el Gobierno uruguayo y la empresa.
Frente al reclamo argentino, ENCE decidió reubicar su fábrica en Punta Pereira, sobre la ribera uruguaya del Río de la Plata.
La nueva fábrica de pasta de celulosa afronta otros frentes complicados: la resistencia de ambientalistas uruguayos, que preparan una protesta para un acto en el que participará el presidente de su país, y un fuerte reclamo de la central sindical de este país sobre la posible contratación de personal argentino.
Aambientalistas de Colonia Agraciada, Nueva Palmira, Mercedes y Fray Bentos convocaron a un acto de protesta para el miércoles en Rosario, cuando Tabaré Vázquez haga escala en una gira que realiza por pueblos del interior para hablar sobre su gobierno.
En tanto, la celulosa ENCE anunció que ya tiene financiamiento para un plan de obras, que incluye la fábrica en Uruguay.
El cierre de su operación financiera corporativa le asegura unos 1927 millones de dólares para su expansión; de ese monto, 1083 millones son para la planta en Conchillas, departamento de Colonia.
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