Yudhoyono caminó por lo que queda de la playa Pangandaran para estimar el daño producido por las olas del lunes, que destrozaron quioscos, casas y botes de pesca. Luego visitó un centro de comando para la recuperación tras el desastre y acudió a la mezquita principal para las oraciones del viernes. Instando a las operaciones de limpieza para que sean tan rápidas como sea posible, dijo a los funcionarios: "si necesitan más maquinaria pesada, pídanla". Yudhoyono habló con una mujer con cinco hijos al visitar un campamento de refugiados en el centro de la ciudad de Pangandaran. La mujer dijo que todos sus hijos habían sobrevivido, pero perdió a un sobrino y ahora tiene que compartir una tienda de campaña con otras tres familias. "Por favor, sea fuerte", le dijo Yudhoyono a la mujer. Las palabras de apoyo se dan luego de que en la víspera el presidente prometió emprender acciones para prevenir otra catástrofe. "Queremos acelerar los esfuerzos para contar con la infraestructura del sistema de alerta de tsunamis. Trabajé con el parlamento para contar con el presupuesto", dijo Yudhoyono a Panactual. El Tsunami del lunes fue de 7, 7 grados de magnitud en la escala Richter, provocó olas de varios metros de altura que golpearon una franja de 180 kilómetros en la costa sur de Java, destruyendo numerosas casas, restaurantes y hoteles, así como coches, embarcaciones de recreo y pesqueras. Las autoridades no transmitieron la alerta a las autoridades o residentes locales pese a que recibieron dos informes de agencias regionales de que el terremoto podría provocar tsunamis. Según el último balance ofrecido hoy por el centro nacional de coordinación de desastres, al menos 547 personas murieron y 323 permanecen desaparecidas tras el desastre. Además, más de 50. 000 huyeron de sus hogares. Es difícil dormir por el calor en el día y el frío en la noche", señaló Roffi de 20 años, cuya casa de bambú fue arrastrada por las enormes olas que convirtieron a la playa en escombros. La joven fue una de las casi 4 mil personas alojadas en una serie de campamentos en las colinas sobre la ciudad costera de Pangandaran, donde pescadores retiraron escombros, para buscar redes y equipamiento luego de que el tsunami del lunes que mató a 582 personas. Los negocios volvieron a abrir en el centro de la ciudad de Pangandaran tras el cierre después del desastre.
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