El presidente chino Hu Jintao declaró que el Estado ha hecho un llamamiento a las autoridades de todos los niveles para concentrar esfuerzos en seguridad. En tanto el primer ministro aseguró que la situación es más grave de lo que se esperaba.
El terremoto sacudió a la provincia de Sichuán, una de las más pobres y pobladas de China, el epicentro del sismo se registró en la localidad de Wenchuan.
También en Sichuán, donde, según un testigo citado por la agencia estatal china, se ha derrumbado el hospital de la ciudad de Dujiangyan, casi un millar de estudiantes permanecen enterrados bajo los escombros de su propia escuela. El 80% de los edificios se han desplomado, aunque la cifra puede aumentar drásticamente ya que hasta siete escuelas se han venido abajo en distintos lugares de la zona, según la televisión estatal.
En Pekín y Shanghái, empleados de oficinas se volcaron a las calles al sentir el temblor. En la capital, no hubo daños visibles y el estadio principal, el Nido de Pájaro, estaba indemne, comentó a Xinhua el ingeniero del proyecto.
El sismo parece ser el más devastador en China en 32 años, desde que en 1976 un terremoto en el noreste del país causó la muerte de hasta 300.000 personas.
China, que será la sede de los Juegos Olímpicos en agosto, está luchando por contener el malestar étnico en áreas tibetanas y en la región noreste de Xinjiang, con una fuerte presencia musulmana.
Estados Unidos ofrece ayuda
En Washington, el presidente George W. Bush dijo que Estados Unidos estaba listo para ayudar.
"Extiendo mis condolencias a todos los heridos y a las familias de las víctimas del sismo de hoy. Estoy particularmente triste por el número de estudiantes y niños afectados por la tragedia." "Estados Unidos está listo para ayudar de todas las formas posibles," dijo Bush en un comunicado.