Las aguas del río, cuna de la civilización china, fluyen de nuevo rojas a la altura del Parque Infantil de Lanzhou, en la provincia noroccidental de Gansu, según las primeras investigaciones se debe a los vertidos de una planta de calefacción cercana.
El río Amarillo, que proporciona agua al 12% de los 1.300 millones de habitantes del país y al 15% de los campos de cultivo, está contaminado en casi sus tres cuartas partes, por lo que en los últimos años se han presentado múltiples proyectos, algunos polémicos, para limpiarlo.
Entre ellos, el trasvase de aguas de los ríos tibetanos Yarlung Zangbo (Brahmaputra), Lancang (Salween) y Nu (Mekong), el llamado ramal occidental del gigantesco trasvase sur-norte, cuya finalización está prevista para 2050.
Sin embargo, el ramal ha sido criticado en los últimos tiempos por varios expertos oficiales y el propio viceministro de Construcción, Qiu Baoxin, reconoció recientemente a Efe, que estas divergencias están siendo cuidadosamente consideradas por el Gobierno.