La escasez de vertederos en Nápoles generó una quema de desperdicios de gran magnitud. Se calcula que en los últimos días se acumularon en las calles napolitanas unas cinco mil toneladas de basura, al funcionar sólo un vertedero en este momento.
Ante el mal olor, la falta de higiene y la imposibilidad de pasar por las calles, los vecinos prenden fuego a las basuras acumuladas, a pesar de que tienen graves consecuencias para la salud, debido a que se liberan grandes cantidades de tóxicos.
El presidente de la región de Campania, Antonio Bassolino, declaró: “la única posibilidad que tenemos está ligada a la colaboración con el Gobierno”.
“Nápoles está al límite; la población tira la basura en la calle y expulsa a los gitanos. Se debe buscar una fuerte colaboración”, dijo Bassolino.
El presidente de Campania, región a la que pertenece Nápoles, se refería así a los incendios de campamentos de gitanos vacíos que se registraron a principios de semana y algunas agresiones dirigidas contra ellos.
La crisis de las basuras es recurrente en Nápoles desde hace catorce años y tuvo su último pico a principios de este 2008, cuando el Gobierno de centroizquierda de Romano Prodi envió al Ejército para intentar acabar con el problema.
El nuevo Gobierno, el del conservador Silvio Berlusconi, celebrará su primer Consejo de Ministros el próximo 21 de mayo en Nápoles, y dentro de la orden del día figura la crisis de las basuras.