Unos 130 militantes, hombres y mujeres, se estiraron desnudos en las escaleras de la catedral de la capital catalana, símbolo emblemático del Barrio Gótico barcelonés, con el cuerpo cubierto de pintura roja para simular la sangre de los animales sacrificados por su valiosa piel.
La protesta fue organizada por la asociación contra el uso de pieles de animales Anima Naturalis y tuvo lugar sobre el mediodía, en coincidencia con la misa dominical.
AnimaNaturalis representó los cadáveres de personas a las que se les había arrancado la piel, como con los animales. Los activistas, de todas las edades, estuvieron 20 minutos tumbados, ensangrentados y quietos mientras informaban de los animales necesarios para hacer un abrigo.
El Fòrum Social Català consiguió juntar a muchas personas descontentas con distintas causas sociales y políticas. A la vez, AnimaNaturalis logró llamar la atención para concienciar a la gente de que "la crueldad no es elegante". Entre todos, la gran diversidad de temas demostró ayer que, como poco, Barcelona es una ciudad comprometida.