"Es maravilloso, nunca había visto la lava antes... simplemente espectacular", dijo a la AP Jerry Prosser, un geólogo de Carolina del Norte que viajó para ver desde cerca la lava caída del volcán. El fenómeno que se convirtió en un paseo turístico lleva a los curiosos a recorrer el río de lava que dejó el volcán. "Antes teníamos unos 600 visitantes a la semana pero desde que se pueden ver de cerca los ríos de lava, tenemos hasta 1.200 viajeros que suben todas las semanas", señaló Ezequiel Arias, secretario de la municipalidad de San Vicente Pacaya. Los guías de las excursiones no están del todo de acuerdo con el incremento de los visitantes porque, dicen, desde que se duplicó el número se redujeron tanto los precios de las excursiones por la competencia que ya no es redituable. "El dinero lo cobra la municipalidad y la gente de las aldeas cercanas al volcán, es poco lo que vemos de ese dinero" dijo “ Capulina” un guía de la zona. Aunque las erupciones del Volcán de Pacaya, uno de los más activos del país, suelen ser relativamente frecuentes, la dirección que tomaron los flujos en esta oportunidad ha hecho que sea más fácil para los turistas acercarse a los ríos de lava. Mientras en el pasado esos ríos descendían por empinados desfiladeros hacia el sur, ahora bajan con rumbo norte, muy cerca del sendero de ascenso para turistas. “Tan cerca que es posible sentir en la cara el calor de la lava que fluye a unos 1.200 grados centígrados o tomar una rama y remover la roca derretida antes de que la madera arda de forma espontánea”, cuentan los lugareños.
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