Un simple test de la sangre materna parece ser certero para identificar el sexo de un feto de apenas 7 semanas. Esto ayudará a intentar tratamientos en los casos de ciertas enfermedades que afectan a varones o mujeres en forma diversa. El test puede reducir el 50% de las pruebas de sexo que hoy se hacen varias semanas más tarde.
El nuevo test fue ensayado por profesionales del Institute of Child Health en más de 70 mujeres embarazadas. Los detalles del ensayo serán presentados en el próximo encuentro de la British Society of Human Genetics e involucra obtener muestras del ADN fetal, presentes en la sangre materna
Según explica el doctor Lyn Chitty “este método tiene ventajas especiales para las mujeres que están en alto riesgo de tener hijos con alguna enfermedad genética, tales como el mal de Duchenne o el cromosoma X. O ciertas hiperplasias adrenales congénicas”.
La razón es que puede determinar el sexo del bebé mucho antes de lo que hoy se logra con ecografías o con muestras de vello coriónico (prueba en la cual se toman algunas células del lugar en donde la placenta se une al útero).
Y es mejor por dos razones: no es invasivamente riesgoso (basta una muestra de sangre) y se puede usar antes que otros test que recién sirven a partir de la semana número 11 de embarazo.
Por supuesto el test se usa, por ahora, para buscar y tratar en forma prematura algunas enfermedades asociadas con uno u otro sexo. Pero –aunque útil- en el futuro cercano seguramente recibirá muchos cuestionamientos éticos.
Es que muchos padres querrán usarlo, en el futuro próximo, para saber el sexo de su bebé y –eventualmente- decidir o no la continuación del embarazo. Esto puede ocurrir con mucha frecuencia en países como China, donde los varones son mucho más buscados que las mujeres y hay una importante tasa de abortos de fetos femeninos.
Fuente: saludyciencias.com.ar