Según el sitio “20minutos.es”, Sundaravej, que logró que la Junta permita la entrada de un equipo médico tailandés, entregó a los generales birmanos el centenar de teléfonos satélite que habían solicitado para hacer frente a la distribución de alimentos y medicinas. Aún así, el gobierno birmano se negó a permitir la entrada en el país de más cooperantes ni ayuda sobre el terreno, casi dos semanas después de la llegada de Nargis.
La Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), por su parte, anunció que el próximo 19 de mayo celebrará en Singapur una reunión especial para tratar intentar ampliar la disposición de un país que se comprometió en 2005 a colaborar y admitir la colaboración internacional en respuesta a desastres naturales.
En estos momentos, según los medios de comunicación estatales, la cifra de fallecidos por el Nargis se situaría en 34.273 y habría 27.836 desaparecidos, aunque la ONU calcula que el número de víctimas mortales se elevará entre los 60.000 y los 100.000 y que los desaparecidos ascienden, en realidad, a unas 200.000 personas.
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) salió a la palestra para negar varias informaciones provenientes de la radio estatal publicadas por el Departamento de Meteorología e Hidrología birmano, en las que se alarmaba a la población birmana sobre la existencia de un nuevo ciclón.
En opinión de la OMM, la llegada de lluvias y vientos a Birmania no significa que incluye la posibilidad de que se forme otro fenómeno de la magnitud de Nargis en el golfo de Bengala. Ahora bien, según la Cruz Roja cualquier precipitación atmosférica podría tener consecuencias catastróficas.
El pronóstico de la OMM habla de lluvias intensas, vientos fuertes y tormentas eléctricas. "Con la aproximación de la estación monzónica, este tipo de tiempo continuará y los periodos de lluvia intensa se harán más frecuentes", señala un comunicado que concluye subrayando que "no hay nada que indique que se esté formando un ciclón tropical en la región".
La voz de alarma vino desde el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), que anunció que estas lluvias adicionales podrían suponer "el peor escenario imaginable" si la tierra sufre los efectos de más inundaciones. El director de las operaciones de apoyo del CICR, Peter Rees, adviertió de que este hecho "obligaría a la gente a salir de unas zonas en las que se creen seguros para buscar nuevas zonas secas", lo que podría complicar las labores de ayuda.
Unos 200 millones de euros. Ésa es la factura que la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) para garantizar el abastecimiento nacional y rehabilitar los sistemas de riego y los campos de cultivo. El portavoz de la FAO en Bangkok, Diderik de Vleschauwer, explicó desde la capital tailandesa que "cualquier dólar gastado ahora en agricultura salvará diez dólares en ayuda alimentaria el año próximo".
De Vleschauwer matizó que los agricultores birmanos de las regiones de Irrawaddy y Rangún, el granero de la región -ambas devastadas por el ciclón-, se quedaron sin las reservas almacenadas: Nargis atravesó el sur de Birmania entre el 2 y 3 de mayo, una vez recogida la cosecha de arroz de invierno, justo cuando se preparaba o había comenzado a plantarse la principal del año, antes de que entren los monzones en agosto o septiembre.
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