La misión, organizada y desarrollada por el instituto para problemas biomédicos ruso (IBMP)y con la colaboración de la ESA, tiene como objetivo averiguar los efectos médicos y psicológicos de un encierro tan prolongado, algo menos del que sería necesario para hacer realidad un viaje tripulado a Marte.
La selección de los candidatos será muy parecida a la de la ESA ya desarrollada con los astronautas, y por ello los que quieran participar tendrán que tener conocimientos médicos, científicos y de ingeniería, aunque las condiciones físicas podrán ser "un poquito menos exigentes" que las que tienen que cumplir los tripulantes espaciales.
El proceso de selección comenzará, probablemente, a mediados de junio y concluirá en noviembre. Será convocado a través de la web de la agencia espacial, según ha dicho la ESA.
200 metros cuadrados
En lugar de tener una nave como vivienda, la tripulación vivirá en una serie de módulos metálicos, por los que, moviéndose a través de estrechos pasillos, podrán ir a un área médica, a los laboratorios, la habitación común y la cocina. En total, 200 metros cuadrados.
También se ha construido un módulo que simula el vehículo de descenso para el paseo por la superficie de Marte.
El principal objetivo de los investigadores es conocer cómo reacciona un ser humano en un encierro tan prolongado, en el que tendrán que resolver por ellos mismos todos los problemas que se les planteen.
La única ayuda disponible será la que puedan proporcionarles desde "tierra" a través del sistema de intercomunicaciones que estará activo solo cada 40 minutos. Al comienzo de la misión, se proporcionará a la tripulación todos los alimentos que precisen para los 500 días, es decir, deberán administrar las raciones y pactar cómo hacerlo, lo que puede crear tensiones adicionales.
EFE