La organización exportó en los últimos cuatro años cerca de trece toneladas de esta madera, tanto en forma bruta como en la forma de violines y otros instrumentos, informó en un comunicado la Policía Federal, responsable por el operativo.
La acción contó con la cooperación del Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos, responsable por la represión a los crímenes ambientales y que, alertado por las autoridades brasileñas, pasó a vigilar las remesas de madera que llegaron a ese país procedentes de Brasil.
La llamada operación "Wood Stock" permitió la captura de al menos 25 personas acusadas de integrar la organización en siete diferentes estados brasileños: Minas Gerais, Espíritu Santo, Sao Paulo, Río de Janeiro, Bahía, Piauí y Brasilia.
En el operativo, que contó con el apoyo de policías regionales del estado de Minas Gerais y fiscales del Instituto Regional de Florestas, participaron cerca de 400 agentes, que cumplieron un total de 67 órdenes de allanamiento.
"Las investigaciones, que comenzaron hace cinco meses, revelaron que la madera era extraída principalmente del sur del estado de Bahía y enviada de forma fraudulenta a Espíritu Santo y Minas Gerais para su procesamiento y exportación", según un comunicado de la Policía Federal.
La madera era extraída de reservas del ecosistema conocido como Bosque Atlántico.
La tala era hecha de forma ilegal y la madera transportada y vendida con documentación falsa, según la policía.
La llamada jacarandá de Bahía (Dalbergia nigra) es clasificada por el Instituto Brasileño de medio ambiente como una especie de la flora brasileña amenazada de extinción y su explotación es prohibida. El operativo permitió la aprehensión de cargas de madera en aeropuertos tanto de Brasil como de Estados Unidos.
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