En el día mundial del Medio Ambiente, hay poco para celebrar en México. "Tenemos un país que ya perdió la mitad de sus bosques y selvas, que tiene el quinto lugar mundial en deforestación, contaminación en sus principales cuerpos de agua, afectados sus principales acuíferos, un bajo porcentaje de aguas negras tratadas, contaminación tóxica agudizada por falta de regulación.”
"Hoy, los recursos renovables se están agotando: el agua dulce es poca y en muchos casos está contaminada, la cubierta forestal está fuertemente degradada, la desertificación avanza rápidamente, la desaparición de especies no tiene precedente, la diversidad de cultivos se está reduciendo, al tiempo que toda clase de partículas tóxicas se encuentran en nuestro organismo, en el agua, el aire, el mar, los campos. Además, el cambio climático se hace realidad.”
"Cada año perdemos más de 600 mil hectáreas de bosques. A este ritmo de deforestación, en 50 años ya no habrá zonas boscosas, a pesar de que el sector forestal contribuye con 1% del PIB, pero la pérdida de los bosques exigirá una erogación exorbitante para suplir los servicios que brinda.”
Este panorama es el que se incluye en un informe sobre la Situación del Medio Ambiente en México, editado por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat).
Aunque utiliza el argumento de que la misma situación se repite en "otros países del mundo", reconocen que los "focos rojos" están en ámbitos específicos: disminución y degradación de la cubierta vegetal natural y acelerada pérdida de la biodiversidad y los acuíferos por contaminación o sobreexplotación.
Otro foco inquietante es la disminución de las especies, especialmente aves. Organizaciones ecologistas denuncian que Aves canoras, exóticas y especies cactáceas son parte del comercio ilegal del que no se salva ni el emblema nacional, el águila real. Un caso preocupante es el del loro tamaulipeco. Ruidoso y de plumaje espeso, este loro se encuentra al borde de la extinción pues se estima que quedan unos 7.000 individuos de los más de 100.000 que había antes de que iniciara "la moda de estas especies" y el tráfico ilegal, informa el matutino El Universal.
Los ambientalistas culpan al gobierno federal, y lo acusan de participar y ser cómplice de un tráfico millonario en dólares que, en su carácter ilegal, sólo puede equipararse con el tráfico de drogas y de armas.
María Elena Sánchez, presidenta de Teyeliz A.C., indica que un perico cuesta en la capital del país entre 1.500 y 2.500 pesos mexicanos. En Estados Unidos y Europa el pago es hasta de 2 mil dólares.
"Después del tráfico de drogas y armas, el tráfico de especies es el comercio ilegal que más ganancias genera a nivel mundial, señala Alejandro Calvillo, director de Greenpeace México. Cada año, la economía nacional pierde con esas actividades cerca de 754.000 millones de pesos al año, el equivalente al 10% del Producto Interno Bruto del país, según expertos del tema.