Una carta enviada al alcalde londinense por el subsecretario Jonathan Shaw, informó The Guardian, se desprende que el gobierno británico le ofreció asesoramiento de expertos del departamento de Medio Ambiente.
Gran Bretaña corre el riesgo, además, de sufrir duras sanciones si no mejora la calidad de su medio ambiente en función de los parámetros comunitarios porque en el caso tomaría intervención la Corte de Justicia Europea.
La nueva directiva sobre calidad del aire obligará al Reino Unido a reducir en más de un tercio de aquí a finales del 2009 la contaminación por dióxido de nitrógeno en algunas de las calles de mayor tráfico de la capital para cumplir las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud.
Si no se consiguen rápidamente esas mejoras en el medio ambiente de la capital, el Reino Unido se expone a que el Tribunal Europeo de Justicia le imponga multas indefinidas.
La contaminación atmosférica causa alrededor de 32.000 fallecimientos prematuros al año en el Reino Unido.
Entre 157.000 y 319.000 habitantes de Londres están expuestos a niveles de dióxido de nitrógeno superiores a los límites fijados por la Unión Europea.
Las concentraciones de dióxido de nitrógeno en algunas zonas del centro de Londres son más de dos veces superiores al límite establecido en 1999 y que debe cumplirse como muy tarde dentro de año y medio.